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El Canal de Suez

En 1869 se inauguró en Egipto el Canal de Suez, una de las mayores obras de ingeniería hasta su época, que conseguía conectar por primera vez y de una manera fluida el Mediterráneo cono el Mar Rojo y por ende el Océano Índico. Fue una unión no solamente económica sino también cultural.

Pocos conocen que la Estatua de la Libertad que hoy vemos en Nueva York y que se ha convertido en un símbolo de la cultura americana, fue hecha para deslumbrar desde el Canal de Suez. Problemas técnicos impidieron que pudiera ser erigida allí por lo que se llevo a Estados Unidos.

Pero Egipto se benefició de innumerables cambios. La construcción del Canal conllevó la modernización de otras partes del país. En esta época se construye la Avenida de las Pirámides, esa enorme arteria de casi 8 kilómetros que une el desierto occidental con el centro de la ciudad. En origen, la Avenida de las Pirámides fue construida para facilitar el transporte en las visitas de las autoridades que en el año 1869 asistían a la inauguración del Canal de Suez. De esa misma fecha es precisamente el antiguo palacio del Mena House, convertido hoy en uno de los hoteles más conocidos de Egipto y que en aquella fecha sirvió de alojamiento para las autoridades invitadas al evento. Hace siglo y medio, la Avenida de las Pirámides era una enorme pista de tierra vacía y yerma que servía únicamente de punto de unión entre la capital y la necrópolis. Pero desde hace muchas décadas, el crecimiento lógico de la población y el desarrollo comercial de la zona han facilitado que toda la arteria sea en la actualidad una cómoda avenida repleta de casas, infraestructuras, tiendas, hoteles o lugares de ocio.

El canal y el turismo

Para la inauguración del Canal de Suez, Auguste Mariette, director del Servicio de Antigüedades, desempeñó un papel crucial. En primer lugar, al diseñar un itinerario turístico por el Alto Egipto para los invitados al evento, quienes tendrían la oportunidad de leer en un folleto ilustrado lo más granado de cada uno de los sitios que visitaban. Y en segundo lugar, quizá lo más importante, al ser el autor del texto que sirvió para confeccionar el libreto de la ópera Aída, de Giuseppe Verdi. Para el mismo evento también fue el encargado de diseñar el vestuario de los actores y los decorados, basados en un templo de época ptolemaica. Todo este trabajo se conserva gracias a las coloridas acuarelas realizadas por el propio Mariette. Toda una historia increíble que intentaremos desentrañar en el programa de esta semana.

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