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CARRETERAS SECUNDARIAS

Las dos realidades del poblado Las Sabinas

Nos acercamos a conocer las historias de los vecinos del mayor asentamiento chabolista de Madrid

Vista aérea del poblado de Las Sabinas de Móstoles /

Había una vez, hace ya más de 60 años, un lugar muy hermoso a escasos kilómetros de la capital, donde algunas familias acudían en busca de la paz, la naturaleza y la compañía de un río… en el río, el río Guadarrama, se podían incluso pescar peces, cazar ranas, bañarse...

Hoy el cuento debería empezar así: había una vez un poblado de chabolas en la periferia de la gran ciudad, junto a un río lleno de basura, debajo de una autovía, rodeado de urbanizaciones… en el que vivían, viven, más de 200 familias, algunos en chabolas, otros en viviendas construidas con ladrillo.

Lo llaman Las Sabinas, y se encuentra a unos 30 kilómetros de Madrid, en la carretera de Extremadura. Su historia nace alrededor de la mesa de un bar. Un día de 1970, un tal Estaban García montó un pequeño kiosko donde vendía bebidas, café y aguardiente. Pronto la gente que acudía a disfrutar del lugar empezó a construir pequeñas cabañas.... Al bar incluso acudía el entonces alcalde de Móstoles, el señor Bartolomé. Y de hecho fue el propio alcalde quien sugirió a los nuevos pobladores que construyeran con ladrillo sus viviendas y que él mismo se encargaría de facilitarles la luz y las cédulas de habitabilidad.

En 1976, 165 familias fundaron la asociación de vecinos. Bru Rovira y Valentina Rojo conversaron con algunos de ellos, que recuerdan aquellos tiempos felices cuando se bañaban en el río, organizaban las fiestas mayores, comían de los huertos que ellos mismos cultivaban... Organizan, incluso, una romería de la Virgen de la Paloma, que todavía se sigue celebrando todos los veranos.

Y así poco a poco el lugar se fue llenando de nuevos pobladores. Hoy conviven en las Sabinas tres religiones: musulmanes, católicos y evangelistas. Cada una de ellas con su lugar de culto. La mezquita, la capilla católica y la iglesia evangelista.

El realojo deseado por unos, rechazado por otros

Las Sabinas tiene una única calle que sigue el curso del río con una numeración que supera las doscientas viviendas. La calle se llama Esteban García, en recuerdo de su primer poblador, el hombre del bar. Hay zonas mejores que otras. Hay un gran tramo de la calle que está asfaltado, con estas casas de ladrillo donde vive Jacinto, por ejemplo, en la que tienen luz, agua, calefacción... Y pagan sus suministros. Y luego hay otra zona que es chabolismo puro, como decía Patricia. Basura por el río… y no sólo basura orgánica… allí tiran electrodomésticos, muebles, restos de obra…

Y pese ello, hay todavía muchas familias que no quieren dejar el lugar porque es allí donde han hecho su vida, criado a sus hijos, construido sus casas... Aunque los vecinos llevan escuchando toda su vida que van a derribar el poblado, en el 2013 la comunidad de Madrid llegó a un acuerdo con los ayuntamientos de Móstoles y de Arroyomolinos para realojar a estas familias en pisos, y derribar el asentamiento para recuperar el parque regional en el que se encuentra el poblado.

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