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DIÁLOGOS

Los niños de Rusia

La historia de miles de niños españoles que se refugiaron en la URSS a consecuencia de la Guerra Civil

“Rusia nos trató bien pero vivir la guerra fue muy duro. Pasamos muchísimo frío y mucha hambre. Comíamos todo lo que pillábamos, cualquier cosa servía para sobrevivir, incluso los gatos que había por allí. Son palabras de uno de los 3.000 niños, hijos de republicanos, que tuvieron que abandonar forzosamente nuestro país rumbo a Rusia a causa de la Guerra Civil. Se llama Manuel Arce, tiene 88 años y en su memoria perviven nítidos recuerdos de una infancia rota por un exilio forzoso.

“No quería separarme de mis padres, no paraba de llorar. Mis hermanos me dijeron que nos íbamos de excursión, no sabía que abandonábamos España rumbo a otro país.” Se llama Carlos Medina y tiene 82 años. Regresó a España en 1995 y fue otro de aquellos niños que tuvo que abandonar nuestro país rumbo a la URSS.

De izquierda a derecha, Carlos Medina y Manuel Arce en sus domicilios de Madrid / Beatriz Nogal

En septiembre de 1956 comenzó el esperado retorno de aquellos niños. Aunque nuestro país vivía sumido en la dictadura franquista ellos fueron los que forzaron las negociaciones entre Moscú y Madrid para regresar a su patria. No fue un retorno fácil. Una vez en España muchos de ellos no pudieron evitar la discriminación y el rechazo de una sociedad que los miraba con recelo y temor por haberse educado bajo las consignas soviéticas. Carlos y Manuel son dos de esos repatriados. Ellos conocieron el exilio, la guerra y el hambre. Son parte del testimonio vivo de un periodo de nuestra historia duro pero cierto.

El avance de las tropas de Franco hizo que miles de civiles se trasladaran a zonas más seguras, alejadas del frente. “Los bombardeos indiscriminados sobre algunas ciudades vascas (San Sebastián, Irún, Durango…) de la Legión Cóndor enviada por Hitler para ayudar al bando nacional, en la primavera de 1936, provocaron que el lehendakari José Antonio Aguirre hiciera un llamamiento a la solidaridad internacional bajo el lema ¡Salvad a los niños de España! En Madrid, el gobierno de la República, hizo suya la propuesta y el presidente Largo Caballero firmó el 6 de octubre un decreto por el que se creó un Comité de Refugiados destinado a coordinar esta tarea.” Así lo explica el periodista y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Moreno, que esta mañana ha pasado por los micrófonos de A Vivir, en su libro Los niños de Rusia” (editorial Crítica). Un manual riguroso y muy bien documentado que explica la complejidad que entrañó aquel regreso, el miedo y la presión política que sufrieron muchos y también la historia de los que, muy a su pesar, decidieron regresar a tierras soviéticas. Aquella evacuación se orientó también a cualquier otro país que quisiera abrirnos sus puertas “como medida humanitaria” y afortunadamente no fueron pocos los que nos mostraron su solidaridad, las cifras lo confirman: Francia acogió a unos 17.000, 5.000 huyeron a Bélgica, alrededor de 4.000 a Gran Bretaña y otros muchos a Suiza, México y Dinamarca. En total, 32.000 niños fueron evacuados.

Son muchos los que luchan porque su memoria no caiga en el olvido, por recuperar historias de vidas con las que podemos tejer nuestro pasado más reciente. Figura indispensable de esa lucha es Dolores Cabra, cofundadora y secretaria general de la Asociación Archivo, Guerra y Exilio (AGE) que también nos ha acompañado. Ligada al sindicato CCOO trabajó en el Archivo de Protocolos de Madrid y en 1997 fundó la asociación para la creación del archivo de la Guerra Civil, las Brigadas Internacionales, los niños de la guerra, la Resistencia y el Exilio Español. En 1975 fue encarcelada en la prisión de Yeserías (Madrid) por propaganda contra los últimos fusilamientos del franquismo. También fue la organizadora de la primera Caravana de la Memoria en la que participaron académicos de la Historia, exbrigadistas, expresos y exiliados “para divulgar la memoria colectiva” por todos los rincones de nuestra geografía. Fue también la asesora histórica del documental “Los niños de Rusia” dirigido por el cineasta catalán Jaime Camino en 2001. Dolores es una luchadora nata, una mujer perseverante y fiel a sus principios que tiene muy claro que aún queda mucho por hacer. “Reivindicar la historia de aquellos niños que tuvieron que marcharse es un compromiso moral”, ha dicho a su paso por A Vivir.

Dolores ha conocido a muchos pero siente especial predilección por Araceli Sierra. Esta palentina, nacida el 22 de julio de 1924, es, al igual que Carlos Medina y Manuel Arce, memoria viva de aquellos años. Araceli nos ha explicado que salió de España a los 13 años: “Mi madre, madre de seis hijas, se moría de pena cuando las bombas comenzaron a caer sobre Gijón. Quería darnos una vida mejor y, cuando se enteró de que la URSS iba a acoger a 3.000 niños españoles, no lo dudó y nos apuntó”.

Conocer las historias de Carlos, de Manuel y de Araceli nos ayuda a entender mejor nuestro país. Ellos son solo tres de los miles de nombres que merecerían ser citados aquí. En su homenaje, hemos preparado este pequeño espacio radiofónico.

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