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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

No tiene nada que ver

Movilización y referéndum no tienen nada que ver. Las movilizaciones no son actos jurídicos, ni vinculantes ni no vinculantes. En las movilizaciones no se pregunta nada a nadie

En poesía, las palabras pueden adquirir una capacidad expresiva distinta de la habitual, proporcionar una evocación contradictoria o diferente, según quien la lee o quien la escucha, pero los ciudadanos aspiramos a que en la vida política las palabras tengan significados únicos. Por ejemplo, la palabra referéndum.

Hasta ahora, solo se ha utilizado de una manera: un procedimiento jurídico por el que se somete al voto popular leyes u actos administrativos. Estaba claro y de hecho, parece que los organizadores del referéndum que se pretende celebrar el 1 de octubre en Cataluña utilizan la palabra en ese sentido unívoco, sea el acto legal o no. Quienes le están dando un significado anómalo, nunca utilizado, son los dirigentes de Podemos para quienes el referéndum es en este caso equivalente a movilización.

Pero no es así: movilización y referéndum no tienen nada que ver. Las movilizaciones no son actos jurídicos, ni vinculantes ni no vinculantes. En las movilizaciones no se pregunta nada a nadie, se convocan y se une quien quiere, sin declaración previa y sin carné de identidad en la mano. Las instituciones deben poner los medios necesarios, controlar el tráfico o impedir que coincidan unas movilizaciones contra otras en los mismos lugares, por ejemplo. Pero en un referéndum no se trata de eso. Si Podemos piensa que ese referéndum no es un referéndum no debería ayudar a confundir a los ciudadanos. Si los actos jurídicos dejan de serlo a voluntad de los políticos vamos terminar metiéndonos en muchos líos.

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