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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

La indignidad política

Manuela Carmena condenó toda su vida a ETA y fue ella misma objeto de amenazas de muerte. Si algo se merece es la consideración de aquellos de sus conciudadanos que creen que en política nada justifica la violencia contra el adversario

Abuchear a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo es una indignidad. Quienes lo han hecho han sufrido mucho menos el terrorismo que ella misma, han luchado mucho menos que ella contra la violencia política y no pueden ser más merecedores que ella de respeto y aprecio.

Ser tan sectario como quienes le gritaron “fuera” a Manuel Carmena en Cibeles y en la plaza de la Villa de Madrid es una desgracia y así deberían haberlo sentido los responsables del Partido Popular que saben perfectamente que nunca compartirán un estrado con alguien más pacífico y menos intransigente y fanático que la actual alcaldesa de la capital. Manuela Carmena condenó toda su vida a ETA y fue ella misma objeto de amenazas de muerte de la organización terrorista por sus actividades como jueza.

Si algo se merece Carmena, se compartan o no sus criterios o sus decisiones, es, precisamente, la consideración de aquellos de sus conciudadanos que creen que en política nada justifica la violencia contra el adversario. No es la primera vez que algunos dirigentes del PP niegan su admiración a personajes que se lo ganaron a pulso. Cómo olvidar el asqueroso ataque que recibió en vida Gregorio Peces-Barba cuando le nombraron Comisionado de la Víctimas del Terrorismo por parte del diputado popular Ignacio Cosidó. Ojala no haya que lamentar nunca mas bajezas como aquella.

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