¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

EL DIETARIO

Precariedad es la palabra

Josep Ramoneda reflexiona sobre los cambios de Puigdemont en el Govern, la reforma Constitucional que quiere abrir el PSOE y Trump en la fiesta nacional francesa

El anuncio más importante que ha hecho hoy Puigdemont es que, pase lo que pase, el 1 de octubre esta legislatura autonómica acaba. O sea, que la próxima etapa empezará con unas elecciones. Y, si creemos la palabra dada, él ya no estará. Puigdemont se rodea de fieles con un cambio de gobierno construido sobre la doctrina del paso al lado, la misma que hace 18 meses apartó al presidente Mas para que él ocupara su sitio. Todos los que se van son del PdeCat, todos lo hacen formalmente a petición propia.

Con lo cual se visualizan tres cosas: que Esquerra consolida su hegemonía en el gobierno, que la presidencia de Puigdemont ha sembrado el desconcierto en su partido y que la lista de consellers dudosos que abrió Baiget, aumenta. Mal asunto cuando hay que dividir al personal político propio entre los que están dispuestos a todo por la patria y los que No. Puigdemont cierra filas para su batalla final. Excepción llama a excepción: esta es la dialéctica instalada en la relación entre el gobierno español y el catalán. Y Puigdemont ha dado un paso más.

Pedro Sánchez y Miguel Iceta quieren abrir en septiembre la cuestión de la reforma Constitucional. Probablemente llegan tarde para evitar el choque de octubre, pero toman posición para el día después. “Rajoy espera gobernar España con Cataluña sin Cataluña”, ha dicho Sánchez. Y no es mala descripción.

Las reformas laborales impuestas en Europa han generado una falsa recuperación del empleo, una gran mentira compartida. Solo el cinismo puede explicar que gobiernos, como el español, se sorprendan de que la ciudadanía no aprecie las mejoras de la economía. El propio Banco Central Europeo lo reconoce en su Boletín: si la tasa oficial de paro en la Unión es el 9,5 por ciento de media, el efectivo es el 15 por ciento, si sumamos el paro escondido y el subempleo. Las fronteras del paro son más imprecisas que nunca. Precariedad es la palabra, por más que irrite a los que mandan.

Donald Trump en la Fiesta Nacional Francesa. Lo diré parafraseando una portada de l’Equipe cuando Bahamontes ganó el Tour. Nunca Trump ha llegado tan alto y Francia, tan bajo.

Cargando