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El mapa del nuevo tiempo

La crisis en Cataluña y la oferta del PSOE a Podemos en Castilla-La Mancha deja para este verano el diseño de un escenario político inédito

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (i), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (d), en su última reunión. / ()

El calor extremo de los últimos días ha traído los nuevos mapas del tiempo, con temperaturas inéditas a las que habrá que acostumbrarse. Cambian los mapas del clima lo mismo que cambia el mapa político, como si los efectos de la canícula alcanzaran también a los partidos y estuviéramos a punto de asistir a un nuevo reparto de las fuerzas. El calor ha traído movimientos políticos de fondo mientras la fuerza más votada, que fue el PP, permanece quieta, sin apenas actividad legislativa en las Cortes y a la espera de que el presidente del Gobierno declare a finales de mes como testigo en la Audiencia Nacional. Será en verano cuando se sienten las bases de un septiembre distinto en el arco político español.

Crisis en Cataluña. La tensión dentro de Junts pel Sí ha estallado esta semana con la crisis del gobierno de Puigdemont, que ha purgado a los consejeros que tuvieran dudas sobre el procés y que no agradaban a Esquerra. Ahora, el president ya tiene el Govern que quería el vicepresident. La situación dentro del Ejecutivo se había vuelto irrespirable con varios frentes abiertos: entre Convergència y Esquerra; entre Junts pel Sí y la CUP que, aunque fuera del gabinete, aprieta; dentro de la misma Convergència, donde Artur Mas maniobra para no perder autoridad. Con su equipo renovado, Puigdemont acelera hacia el 1 de Octubre con la estrategia de que el Gobierno de Rajoy intervenga y agite así al independentismo. En La Moncloa parecen descartar sin descartar del todo las medidas más drásticas –el artículo 155 de la Constitución– y Rajoy se limita a pedir tranquilidad sin dar más pistas. "El Gobierno sabe lo que hay que hacer", dijo esta semana en los pasillos del Congreso. El semanario The Economist, que se inclina por una reforma constitucional al estilo de la que Pedro Sánchez fue a pedir a Barcelona, definió el enfoque de Rajoy en este asunto como "poco imaginativo pero eficaz".

PSOE y Podemos. El escenario político lo configura también la sintonía inesperada de los dos grandes partidos en la izquierda, que habían dejado crecer una rivalidad como la que solo sabe tener la izquierda española. Hasta que el presidente manchego -que había renegado del partido de Pablo Iglesias e incluso renegó de quien es ahora su secretario general- tendió la mano a Podemos, reacio a entrar en los gobiernos del PSOE. Está por ver el alcance del debate interno en Podemos, pero, más allá, se constata lo que cambia el mapa y puede cambiar aún, porque si Podemos entra en el Gobierno de Toledo la pregunta será en qué otras partes puede arremangarse de la misma manera. La izquierda parece decidida a probar nuevos caminos y entre ambos partidos aparecen algunas coincidencias que deberían considerarse: Sánchez e Iglesias, que no tienen ya oposición interna que les discuta, trabajan con una estrategia a medio plazo -no creen que Rajoy adelante las elecciones-, rechazan un referéndum unilateral en Cataluña y comparten la definición plurinacional del Estado. Están cambiando los mapas del tiempo a la vez que cambia el mapa del nuevo tiempo.

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