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LA CRÓNICA NEGRA DE HOLLYWOOD

La actriz que se suicidó saltando desde el cartel de Hollywood

La actriz de los años 20 y 30 del siglo XX Peg Entwistle es una de las desconocidas más conocidas de la historia de Hollywood. Solo la muerte le trajo la fama.

Es el símbolo de Hollywood, nueve letras gigantescas que descansan en el monte Lee y que pueden verse desde muchos lugares de Los Ángeles. El famoso cartel de “Hollywood” fue construido en 1923 para publicitar una nueva promoción de viviendas que se construía cerca y en origen tenía 13 letras, ya que ponía “Hollywoodland”, que era el nombre del nuevo barrio que se construía. La idea era mantenerlo un par de años pero el éxito que tuvo entre los turistas y locales animó al distrito a mantenerlo, ya sin el “land” final.

En todos estos años ha sufrido algunas modificaciones pero sigue siendo uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad y lo hemos visto en el cine en numerosas películas. En “Terremoto”, “Superman” o “El día de mañana” era destruido por las fuerzas de la naturaleza. En la película “Chaplin” Robert Downey Jr. y Kevin Kline, interpretando a Charlot y a Douglas Fairbanks, charlaban sobre su futuro encaramados a sus letras, y se puede ver en otras muchas películas como “The artist”, “Demolition man”, “Argo”, “Ed Wood”, “Mi gran amigo Joe” o “Pretty woman”. Pero aparte de las películas en las que sale, el cartel de Hollywood tiene sus propias historias. La más conocida y trágica es la de Peg Entwistle, una aspirante actriz que soñaba con llegar a lo más alto.

Había debutado en Broadway con tan solo 17 años y elegida por los críticos como la joven actriz más prometedora del momento. Pero llegó “La gran depresión” y la gente se quedó sin dinero para ir a los teatros. Muchos actores de Nueva York volvieron entonces la vista al floreciente negocio de las películas y viajaron entonces a Hollywood en busca de una oportunidad. Peg Entwistle también quiso intentarlo. Además en Los Ángeles estaba su tío Harold que desde que muriera su padre cuidaba de sus dos hermanos pequeños.

El primer trabajo que encontró Peg en la costa Oeste no fue en el cine sino en el teatro. Fue contratada en una compañía en la que también trabajaba un jovencísimo Humphrey Bogart. Pero el teatro en Los Ángeles no daba para vivir y ella además había venido para triunfar en el cine. Al cabo de unas semanas fue fichada por la RKO y la metieron en la que iba a ser su primera película: “Trece mujeres”, en cuyo reparto también estaban Irene Dunne y Mirna Loy. Pero la película fue masacrada por los críticos en su preestreno y la RKO decidió retirarla para montarla de nuevo. En ese nuevo montaje la mayor parte de las escenas de Peg fueron suprimidas.

La actriz se sentía frustrada ya que nadie había podido ver su talento. Y lo que es peor, los meses siguientes se los pasó yendo de audición en audición sin ningún éxito. La RKO que la tenía bajo contrato solo le ofrecía papeles de extra. Pasaban los meses y su suerte no cambiaba, así que arruinada y deprimida pensó en abandonar, reunir el dinero suficiente para regresar a Nueva York. Peg tuvo incluso que posar desnuda para un calendario ilegal pero no conseguía el dinero que necesitaba. Su casero le echó de casa y se fue a vivir con sus hermanos y el tío Harold que vivían al pie de la colina del cartel de Hollywood. Y aquello debió inspirarle. Decidió que no iba a aceptar la derrota en silencio. Al fin y al cabo era actriz y estaba dispuesta a interpretar el papel más dramático de su carrera.

La noche del 18 de septiembre de 1932 le dijo a su tío que iba a dar un paseo por el cañón de Beachwood. Caminó unos dos kilómetros subiendo la montaña en dirección al cartel. Al llegar al lugar dobló cuidadosamente su abrigo, lo dejó en el suelo junto a su bolso y comenzó a trepar por la escalera que hay detrás de la letra H. Al llegar arriba observó la espectacular vista de Los Ángeles. Peg Entwistle tomó aire y dio un paso adelante.

Al día siguiente una excursionista encontró el bolso y el abrigo y lo llevó a comisaría. En el bolso había una nota de suicidio. La policía fue al lugar y halló el cadáver pero al principio no pudieron identificarla. Entonces publicaron en el periódico la noticia acompañada de la nota de suicidio. Era breve, tan solo decía: “Tengo miedo, soy una cobarde. Lo siento por todo. Si hubiera hecho esto hace tiempo me habría evitado mucho dolor.” Y firmaba con las iniciales P.E. Al leer la noticia el pobre tío Harold que había estado echándola en falta desde la noche fue al depósito e identificó el cadáver. La cruel ironía del destino es que ese mismo día había llegado a la casa una carta para Peg de la compañía Beverly Hills Playhouse ofreciéndole el papel principal en una nueva obra. En ella interpretaría a una joven que acababa suicidándose.

Han pasado más de ocho décadas desde que Peg Entwistle se suicidara en el cartel de Hollywood y desde entonces no ha dejado de hablarse de ella. Sobre todo en relación a extraños sucesos ocurridos en los alrededores del letrero. Son varias las personas que aseguran haber visto por allí a una mujer joven vestida a la moda de los años 30 que desaparece bruscamente cuando se acercan a ella. Los guardias que vigilan con cámaras de circuito cerrado y detectores de movimiento el entorno del cartel han acudido a veces a atender llamadas de alarma, y aunque los detectores indicaban que allí había alguien ellos no conseguían ver a nadie. Además está el olor. Cuentan que huele a gardenias. Se supone que es el perfume que utilizaba la actriz. En la colina hay jazmines, salvia y otras flores pero ninguna con ese perfume.

Peg Entwistle llegó a Hollywood para convertirse en estrella y sin embargo acabó protagonizando una tragedia de fracaso muy del estilo de la Meca del cine, un lugar cruel y despiadado que solo a muy pocos permite formar parte de su legado. Por eso Peg solo encontró en la muerte la fama que no tuvo en vida.

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