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Actualidad

El 'Abrazómetro' y el 'Gadgetobrazo': proyectos con alma

Dos iniciativas que comparten su fin social y su intención de hacerle la vida fácil a los demás

Una de las pruebas del proyecto 'abrazómetro' /

Esta tarde en 'La Ventana' hemos querido acercar dos proyectos de ciencia para que se den la mano y para que se abracen. Las dos cosas al mismo tiempo. Especialmente porque son dos proyectos que permiten ambas cosas a mucha gente que, en otro caso, podría no hacerlo. 

Juan Manuel Delgado Alonso creó un proyecto educativo para sus alumnos, el "abrazómetro", y con su estímulo ha conseguido que ellos desarrollen la tecnología, perfeccionada tras cuatro años, para que dos personas se abracen y dos robots imiten con un tercero que saca la foto. Este proyecto ya les ha dado varios premios y muchas satisfacciones haciendo felices a muchas personas. Para Juan lo más importante es que ha conseguido regalarles a sus alumnos una mochila de vivencias. "Hemos querido desde el principio formar creadores de tecnología en vez de estudiantes de tecnología", explica Delgado. 

Además, nos cuenta que para él el proyecto tiene tres partes fundamentales que lo hacen especial: la pedagógica, la social y la creativa. "A lo largo de los cuatro años creando los robots hemos ido mejorando con grupos de estudiantes muy jóvenes", apunta ilusionado. 

El segundo proyecto una iniciativa que, al igual que el Abrazómetro, nace para hacer feliz a la gente. En este caso, más concretamente a los niños. La empresa Nación Pirata y el grupo de investigación Autofabricantes con el apoyo de la Fundación Rafa Puede han fabricado una prótesis mecánica de brazo con impresoras 3D utilizando materiales biodegradables muy flexibles y un anclaje universal para intercambiar diferentes 'gadgets'. "Hay de todo tipo, para botar la pelota, para poder nadar, para poder coger un cubierto...", explica Maeso. 

Gracias a la SuperGiz y a su funcionalidad muchos niños con diversidad en sus extremidades superiores podrán mejorar su calidad de vida. La idea surgió en la cabeza de Antonio Maeso, co-fundador de la compañía Nación Pirata y ha ido mejorando gracias a encuentros con las propias familias y los niños. A largo plazo, el sueño de Antonio, es poder financiar los casi 500 euros que cuesta a todas las familias, no sólo aquellas que lo necesiten. 

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