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"La cantidad de obesos es muy parecida a la cantidad de hambrientos"

El periodista y escritor habla de la desigualdad alimentaria y de la obesidad en el mundo

Como cada lunes, Martín Caparrós, autor de El hambre, visita Hoy por hoy para hablar con Macarena Berlín de la desnutrición en el mundo y el problema que esto genera. En esta ocasión, el hambre de género y la obesidad marcan la pauta del programa.

“El hambre afecta especialmente a los más chicos”, comenzaba leyendo Caparrós. Uno de cada cinco hambrientos es un niño menor de 5 años, pero hay una diferencia central entre el hambre de un chico y el hambre de un adulto. “Un adulto desnutrido puede recuperarse sin sufrir grandes consecuencias, siempre y cuando, por supuesto, consiga la comida necesaria. Pero un chico de menos de 5 años que no come lo suficiente habrá perdido su oportunidad para formar las neuronas necesarias… y nunca será lo que podía haber sido”. De hecho, el hambre de los más pequeños suele ser un efecto del hambre de sus madres. “Las mujeres, la mitad de la población mundial, representan al 60% de los hambrientos”, añadía.

Hay muchas culturas donde la poca comida se reparte de forma tal que los hombres reciben más que las mujeres. “Hambre de género”, se llama. Cada día, trescientas mujeres se mueren en el parto a causa de la anemia y mil parturientas más se mueren cada día por otras deficiencias nutricionales. “Por eso, cada año, nacen esos veinte millones de chicos que no se han formado plenamente y empiezan su vida con un peso menor del que debieran. Y vivirán así, porque los cuerpos mal alimentados de sus madres no producen la leche necesaria”. Es el más vicioso de los círculos: Madres mal alimentadas criando hijos subdesarrollados.

Por otra parte, las sociedades han degenerado y se han dividido más todavía. Una de las formas ha sido con la alimentación. “La obesidad como problema es algo de lo que no se hablaba mucho”, admitía Martín Caparrós. Hasta hace muy poco, la imagen del rico era la de un señor gordo con el chaleco y la cadenita de oro cruzándole la panza prominente. “Pues ahora es todo lo contrario: Un señor perfectamente flaco, bien puesto, bien entrenado y bien comido” porque se ha establecido esta idea de la obesidad como problema y se hace fácil imaginar una especie de paradoja porque, ahora mismo, “la cantidad de obesos es muy parecida a la cantidad de hambrientos”.

Entonces, ¿la obesidad es a los países más favorecidos lo que el hambre a los países menos favorecidos? “Yo creo que lo es. La primera tentativa es la de pensar que hay 700 u 800 millones de desnutridos en el mundo porque hay 700 u 800 millones de obesos que se comen toda la comida que a estos les falta. Pero es todo lo contrario: La obesidad es una forma de la malnutrición en los países ricos allí donde el hambre es la forma de la malnutrición en los países más pobres”, incidía Martín Caparrós.

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