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La condena más larga de la música

El 1 de marzo de 1969 el cantante de los Doors mostró los genitales en un concierto fingiendo que se masturbaba. Fue condenado por ello. El perdón tardó 41 años en llegar

Ficha policial de Jim Morrison /

En 1969 a Jim Morrison le quedaban dos años de vida. Solo dos de los 27 que vivió el legendario cantante de los Doors. Una vida breve vivida a toda prisa, sin freno. Jim Morrison se bebió los sesenta y murió en una bañera de París una mañana fría de verano. Para entonces, para aquel triste día, Morrison se había alejado de la música y había huido de todo encontrando cobijo en París y en la poesía. Sus últimos meses con los Doors mostraron a un chico errático y etílico al que ya nada le importaba demasiado. Había ascendido a los alteres del rock y allí, desde la cima, se había percatado de que no quería estar en los alteres.

Morrison, que estudió cine en UCLA y que adoraba la poesía, había acabado en la música de casualidad. Se encontró a un viejo amigo -Ray Manzarek- en la playa de Venice (Los Ángeles) y se unió a lo que más tarde serían los Doors, el grupo que partiendo del blues abrió las puertas de la percepción a toda una generación perdida. Y en la música hizo carrera, una carrera brillante y meteórica. Seis discos en cuatro años antes de que la muerte se cruzase en su exilio francés. En esos cuatro años, Morrison revolucionó la música convirtiéndose en uno de las cantantes más carismáticos y provocativos de todos los tiempos. Qué se podía esperar de un chico de 23 años que gritaba a pulmón roto aquello de "padre quiero matarte, madre quiero follarte". Eso fue en su debut y le costó que muchos no los quisieran en sus locales. Pero Morrison se dejó lo mejor para el final, para una noche de marzo en Florida, cuando borracho y drogado se encaró al público, lo insultó y termino sacándose el pene y simulando que se masturbaba. Era, quizá, su manera de decir que todo lo importaba un pito.

Parte del público denunció al cantante por el gesto y la policía emitió seis órdenes de arresto contra Jim, que se entregó en Los Ángeles cuatro días después cuando la resaca se había diluido. El juicio fue en 1970. Perdió. Fue condenado a seis meses de prisión y a pagar una multa de 500 dólares. Morrison aceptó la condena, pagó una fianza de 50.000 dólares y quedó en libertad. Solo volvió a subirse a un escenario una vez más, en Nueva Orleans, donde la banda adelanto algunas canciones de lo que sería el eterno L.A Woman. Más tarde huyó a París mientras sus abogados se encargaban de la apelación. Pero Morrison murió condenado por aquel concierto maldito. Por la denuncia de los mismos que le veneraban. Y la condena duró cuarenta años, hasta que en 2010 un juez le otorgó el perdón. El gobernador de Florida lo resumió muy bien. "La culpabilidad o inocencia de Jim Morrison está en manos de Dios, por eso he pedido su perdón", aseguró. Cuarenta y un años tardó en llegar ese perdón judicial, la condena más larga de la música para aquel joven perdido que una noche de primavera enseñó el pene a sus seguidores antes de huir de ellos.

Escucha el programa completo de Sofá Sonoro dedicado a los Doors

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