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La talla de las palabras

El subdirector de Hora 25 reflexiona sobre las últimas declaraciones de Andrea Levy y la apropiación que hacen de ellas algunas fuerzas políticas

Un jardín para una noche de agosto.

El jardín en el que anda merodeando desde hace unas horas Andrea Levy. No todas las palabras son de nuestra talla... algunas nos vienen grandes, otras nos aprietan porque son pequeñas y no alcanzan a abarcarnos. Por eso conviene medirlas bien antes de elegirlas.

Decía Andrea Levy esta mañana en Hoy por Hoy que el Partido Popular es un partido revolucionario. Si una revolución es ese movimiento político y social que permite recuperar la libertad perdida, conquistar derechos, acabar con los abusos, superar discriminaciones... esa palabra le viene algo grande al Partido Popular.

Le viene grande a un partido que militó activamente en contra de algunos cambios que a nuestra manera, a la medida española, fueron revolucionarios. Le viene grande al partido que nunca creyó en la ley de matrimonios homosexuales, que la despreció y acabó recurriendo, le viene grande al partido que se empeñó en constreñir el derecho al aborto de las mujeres... esa palabra es demasiado amplia para un partido que mucho tiempo antes votó en contra de la ley del divorcio.

No parece muy revolucionaria la ley Mordaza, el corsé legislativo que se impuso a la libertad de manifestación, al derecho a la protesta. No tiene ribetes revolucionarios la reforma laboral y el desmontaje del sistema de garantías y protección de los trabajadores que, aunque imperfecto, era sin duda mayor que el actual. No suena muy revolucionario el control político de los medios de comunicacion públicos o el empeño de mantener la moral católica en la órbita de la educación pública.

Las palabras tienen talla y las palabras no deberían tener dueño. Anda una parte de la izquierda haciendo vistosos aspavientos porque una representante de la derecha ha osado usar el término revolucionario para referirse a su propia vida, a su trayectoria personal y política juzgada en el contexto de su propio entorno... Si Andrea Levy se siente así, que tenga la libertad de sentirlo y decirlo como Errejón puede proclamar su patriotismo sin que la derecha tenga derecho a sentir ultrajado un espacio sentimental que no es de su propiedad.

Andan algunos metidos estos días en un jardín que al menos ha servido para algo constructivo... para que por unas horas ciertos políticos anden intercambiando en las redes un puñado de títulos de libros... leer siempre ha sido la mejor manera de tomarle la talla a las palabras.

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