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DEPORTES

Javier Gómez Noya: "La cabeza me pide seguir"

El único pentacampeón mundial de la historia de triatlón acaba de llegar de Canadá y le cuenta sus últimos logros a Macarena Berlín

Javier Gómez Noya, único pentacampeón mundial de la historia del triatlón y cuádruple campéon de Europa, acaba de llegar de Canadá, donde logró su segundo triunfo del año -tras el de Abu Dabi- al ganar el domingo 6 de agosto la séptima etapa, disputada en Montreal, convirtiéndose oficialmente, con 34 años, en el triatleta más veterano que gana una World Triathlon Series. "La temporada ha sido muy intensa: Muchos viajes, muchas carreras... Pero disfrutando también", le contaba a Macarena Berlín en Hoy por hoy.

La carrera de Javi Gómez Noya no se libra de las dificultades. La de Montreal ha sido su segunda victoria del año, pero dos sábados antes compitió enfermo (con fiebre) en Edmonton y quedó en sexto lugar: “A todos los deportistas nos pasa. Compites tanto, que alguna vez tienes algún problema. Un catarro que no supone gran cosa para la vida normal, cuando le pides al cuerpo el 100% hace que no estás para darlo”. Por fortuna, Noya pudo recuperarse y llegar a Montreal donde supo, por el circuito y la distancia, que le iba a ir mejor.

Fueron 1.500 metros a nado, 40 kilómetros en bici y 10 kilómetros más de carrera a pie en un tiempo de 1 hora y 47 minutos con 50 segundos, 15 segundos mejor que el noruego Kristian Blummenfelt y con 52 sobre el sudafricano Richard Murray. "Es un circuito durillo, no es fácil, y son los tiempos en los que nos movemos. Pero siempre depende mucho el tipo de circuito, incluso del clima y la temperatura". Para ello, Javier entrena con intensidad y con disciplina, pero más allá del entrenamiento corporal, habría que preguntarse si el atleta también entrena la mente. "Se trabaja, pero tiene una parte instintiva muy importante. La motivación viene de serie y tiene que estár ahí porque esto te exige muchas horas de entrenamiento y se soporta mucha presión". Sin embargo, a pesar de los malos momentos y de la dureza del momento, Noya se siente un privilegiado que disfruta con lo que hace.

Haciendo un repaso por su palmarés, y teniendo en cuenta el Premio Princesa de Asturias de los Deportes que le otorgaron en 2016, surge la siguiente pregunta: ¿Hay un techo o un límite en todo esto? El propio Javier responde: "Por supuesto que lo hay. El cuerpo da lo que da y los años van pasando. Son bastantes temporadas exigiéndome mucho y la cabeza, de momento, me pide seguir. Estoy muy contento y muy motivado, pero imagino que un día no me apetecerá tanto o llegarán las lesiones más a menudo". Es ley de vida. Lo tiene asumido y sabe que llegará el momento de apartarse, pero hasta ahora se siente con fuerzas para hacer cosas importantes.

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