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Erasmus lleva 30 años haciendo que los europeos se conozcan

Cuatro millones y medio de estudiantes se han beneficiado ya del programa de intercambio que "cambia vidas y abre mentes"

Jóvenes en Bolonia, uno de los destinos que más estudiantes internacionales recibe en Italia /

El programa Erasmus lleva conectando a los jóvenes de Europa 30 años desde su creación en el 1987. El espíritu de "intercambio", que nacía con la idea de que los europeos pudiesen conocerse, surgió del impulso de una mujer italiana, Sofia Corradi, llamada con cariño Mamma Erasmus, que tras un enfado por la falta de convalidaciones entre la Universidad de la Sapienza de Roma y la de Columbia en Nueva York en el 1958 se decidió a buscar firmas por decenas de despachos para conseguir la compatibilidad de estudios en el mundo. En Europa lo consiguió.

Desde entonces han sido 4 millones y medio de estudiantes universitarios que han participado en un programa que, como dicen sus protagonistas, "cambia la vida y abre la mente". La importancia del Erasmus, más allá de las enseñanzas personales y de ser reconocido como un elemento fundamental de cohesión y conocimiento entre la población joven europea, ofrece datos muy esperanzadores: la tasa de desempleo de los estudiantes Erasmus es un 23% menor que la de los estudiantes que no se han beneficiado del programa, según un estudio de la Comisión Europea.

Se les ha acuñado como 'Generación Erasmus' y hoy, a punto de comenzar el curso académico y de que miles de nuestros jóvenes, hijos, hermanos, amigos... Se marchen en un avión para escribir la historia de sus vidas, hemos hablado con cinco jóvenes europeos, con los que se van y con los que acaban de volver, para que nos cuenten en primera persona por qué no se "está de Erasmus" sino que se "es Erasmus".

Iago Rodríguez es un estudiante gallego de Biomedicina en Barcelona, tiene 21 años y acaba de llegar a Noruega, a la segunda ciudad más importante del país: Bergen. Allí cursará cuarto de carrera hasta diciembre, un cuatrimestre. Nos escucha ahora mismo inmerso ya en el casi otoño noruego y reconoce que "los primeros días del Erasmus son muy ajetreados pero muy interesantes". Ya instalado nos cuenta que vivirá estos meses en una residencia con muchos otros estudiantes internacionales y que espera aprender mucho del sistema educativo del país.  

Berta Soriano tiene también 21 años y es estudiante de Arquitectura en Zaragoza. Se e va de Erasmus en septiembre a Rumanía, a la ciudad Yasi, junto a Moldavia. En cuanto le preguntamos por su elección responde muy entusiasta que "era un país que me llamaba mucho la atención, quería alejarme de los destinos convencionales. En el Este hay unos países preciosos que me llamaban mucho la atención". Lo afronta con mucha ilusión pero también reconoce que "te planteas que no conoces a nadie y vas sola y eso te preocupa para saber con quién vas a convivir, pero la Universidad te facilita todo ese proceso. Yo viviré en una residencia con gente que estudia mi carrera", cuenta Berta.

Irene Vasco, acaba de graduarse en Telecomunicaciones y ha terminado la carrera con un Erasmus en Belgrado. Ahora se vuelve a ir, como estudiante de Máster, a Nápoles. Aconseja a los futuros Erasmus que este año se embarquen la aventura que "intenten aprender de todo lo que conozcan, abrir lo máximo la mente".

Hugo de Navascués, graduado en Derecho, acaba de volver de su Erasmus de Máster en Toulouse. También es su segunda experiencia internacional. Cuando era estudiaba la carrera se fue a Palermo. "En la ciudad éramos 100 Erasmus ya que no era el típico destino, pero luego no tuve dudas de la buena elección. Se viven experiencias muy distintas según la ciudad".  Recuerda anécdotas con su italiano con un cariño muy especial. "Fui a pedir un mechero en Milán y se dieron cuenta por mi acento que era siciliano", ha contado.


LOS EXTRANJEROS QUE LLEGAN A ESPAÑA

La otra cara de la moneda son todos los estudiantes Erasmus que viajan a nuestro país cada año. Cada vez son más los que se empapan de la cultura y conviven en nuestras ciudades. Virginia tiene 21 años y se ha graduado este julio en Ciencias Políticas. Es italiana, vive en Bolonia, y este pasado curso ha estado de Erasmus en Sevilla durante 5 meses y ahora habla un perfecto español con acento andaluz. Reconoce ya a Sevilla como su casa y como una ciudad muy especial. Para ella España e Italia son muy parecidas y, inevitablemente, también el ámbito político. "A mi me gusta mucho la política general y en España, como en Italia, no te aburres nunca", ha contado. 

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