La firma de Iñaki Gabilondo

Ya no hay vuelta atrás

Cuando además de la ley nuestros políticos decidan empezar a utilizar la política descubriremos que los catalanes que se querían ir hace tiempo que se han ido, y ya no volverán

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El topetazo ya está aquí. Cómo será la colisión entre la legalidad vigente y la que el Parlament pretende instaurar pasado mañana es lo que falta por saber, los detalles. Pero, ocurra lo que ocurra, será un desastre y, ocurra lo que ocurra, nada habrá concluido. Porque estamos en una fase crítica pero no es un final ni mucho menos, y los siguientes capítulos van a ser borrascosos. No les digo nada si la cosa sigue adelante y el independentismo llega hasta la proclamación de la República Catalana porque no hay bomberos suficientes para apagar ese incendio. Pero aun si triunfara la versión ‘Disneylandia’, si todo quedara en nuevas elecciones autonómicas e incluso si después de ellas no hubiera mayoría independentista en el Parlament, lo que es mucho esperar, el reenganche de Cataluña va a ser un problema gigantesco. Cuando además de la Ley nuestros políticos decidan empezar a utilizar la política descubriremos que los catalanes que se querían ir hace tiempo que se han ido, y ya no volverán. O al menos no lo verán mis ojos.

Las cosas, además, se han crispado de una manera envenenada. La desavenencia ha llegado muy lejos. Como señaló Antoni Puigverd, la hispanofobia ha crecido en Cataluña y la catalanofobia ha crecido en España. Es un momento terrible pero muy adecuado para recordar que un presidente tuvo que dejar la Moncloa un día porque no supo medir la magnitud de lo que se avecinaba.

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