Jornadas de 12 horas, sueldos en B y temporalidad en el sector de la hostelería

Los trabajadores de la hostelería son los peones de un sector que puede presumir, año tras año, de terrazas llenas, hoteles repletos y restaurantes con turistas en las mesas. La realidad laboral esconde situaciones abusivas o de infracotización. Cuatro trabajadores del sector cuentan su realidad

Sector turístico /

 Ibiza es una marca mundial del turismo. Allí trabaja Albany, que define las situaciones con las que uno se puede topar en la isla dignas de una "esclavitud moderna". Un ejemplo: "Te prometen un dinero y no te lo pagan, porque dicen que agosto no ha ido bien, pero que el próximo mes 'ya veremos'". Convenció a un amigo para que también hiciera la temporada allí y cayó otra decepción. Esta vez, el alojamiento prometido era "un colchón en un almacén". Trabajar en Ibiza implica pensar en el alojamiento, convertido casi en un lujo que no distingue entre turistas y trabajadores. "Estoy viviendo en una habitación en un hostal, que solo tiene un baño. No tengo cocina. Pago 800 euros por la habitación, 300 se me van en comida, 400 en gasolina. Si gano 1.500 euros, ¿cuánto crees que me queda?". Lo comido por lo servido.

La experiencia de Toni en la Costa Dorada terminó en los juzgados. Empezó a trabajar de ayudante de cocina en un restaurante de Torredembarra: "Me hicieron un contrato de cuatro horas y mi horario era de diez de la mañana a dos de la madrugada. Aguanté tres semanas y media". Le obligaron a firmar un finiquito, pero él se negó porque creía que tenía derecho a algún tipo de compensación por todas las horas de más que había trabajado en la cocina. Le amenazaron, denunció a Inspección de Trabajo, hubo juicio, pero ningún compañero se animó a testificar. Toni lo entiende: "Nadie quiso hacerlo. Fue por miedo. Si testificas, no puedes trabajar en esa zona por la mala fama que coges con otros empresarios de hostelería". La infracotización es una práctica habitual en el sector. Es el caso de Cristina, que cobra la mitad de su salario en B, "400 euros en nómina y 400 en negro". Trabaja unas 12 horas diarias, pero no es la primera vez que le ocurre algo así. Su mejor sueldo fue de 800 euros en nómina y 600 en negro.

Natalia conoce a gente con historias como las de Toni, Cristina o Albany. De ahí que reconozca que es una "privilegiada en el sector de la hostelería". Cobra 1.200 euros y está dada de alta a jornada completa en un hotel. Entra a las diez de la mañana y se marcha cuando termina de cenar el último cliente, aunque haya bajado cuando la cocina está a punto de cerrar. Es jefa de sala, pero termina haciendo otras muchas funciones: "Soy ayudante de cocina, ayudante de camarera, camarera... Hago todo, porque hace falta y no hay dinero para contratar a más personal". Tiene un día y una tarde libres a la semana, pero este mes de agosto solo ha descansado un día, aunque sabe que lo recuperará cuando baje la carga de trabajo.

Ignacio Pérez Infante conoce bien el mercado laboral español y es miembro de Economistas Frente a la Crisis. Con los datos en la mano, concluye que la hostelería es uno de los sectores más precarios. Aunque es donde más empleo se ha creado, los trabajadores cobran los sueldos más bajos. Si el salario medio en España es poco más de 1.800 euros, en la hostelería no llega a 1.000. Además, esa media está muy distorsionada por los sueldos que pueden cobrar, por ejemplo, cocineros con mucha experiencia.. Además, cada vez se gana menos. En la economía española, los salarios han bajado dos décimas respecto al año pasado. En la hostelería esa caída es del 3,5%. ¿Están condenados a la precariedad los trabajadores de la hostelería? Pérez Infante lo niega y recuerda que existe la figura del "fijo discontinuo", pero pocos empresarios la usan.

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