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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Mal día para Cataluña y para toda España

La mayoría de los representantes de la sociedad catalana cree que lo que se celebrará el día 1 es una consulta no vinculante, pero el gobierno de la Generalitat ya tiene la lista de medidas de desconexión. ¿Los que vayan a votar el día 1 están de acuerdo en qué tipo de consulta participan?

Por mucho que Junts pel Sí y la Cup lo festejen, ayer no fue un buen día para Cataluña. Tampoco para el resto de España. Dos grupos parlamentarios (el primero de ellos, una coalición entre la antigua Convergencia de Pujol y Esquerra Republicana) lograron aprobar la ley del referéndum de autodeterminación de Cataluña, con la que organizaran la consulta del día 1 de octubre, pero lo hicieron saltándose todos los trámites parlamentarios que establece la propia cámara catalana.

Es decir, saltándose la legalidad, sin ninguna garantía democrática y sin el apoyo de los representantes de la mayoría de los ciudadanos de Cataluña, cuyos derechos vulneraron. Porque si bien es cierto que el grupo de Cataluña Si que es Pot anunció que se iba a abstener, su portavoz fue claro al asegurar que el debate había amordazado los derechos de los ciudadanos de Cataluña y que el referéndum no sería tal, ni desde luego tendría la condición de vinculante para la sociedad catalana. “Estamos asistiendo a una degradación sin precedentes de la calidad democrática de este Parlamento”, explicó, algo que sonó bastante incoherente con su abstención.

Tampoco se anduvo por las ramas el portavoz de Iniciativa per Cataluña Verds, Joan Coscubiela, para quien saltarse todo el procedimiento parlamentario merecía el adjetivo de bucanero. El portavoz socialista, Miquel Iceta, que anunció que su grupo abandonaría la cámara a la hora de la votación, recriminó que se pretendiera acabar en dos horas y sin debate con “una relación de siglos”.

Aprobada la ley, algo quedó, sin embargo, establecido: la mayoría de los representantes de la sociedad catalana cree que lo que se celebrará el día 1 es una consulta no vinculante, como la del 9N. Y sin embargo, el gobierno de la Generalitat ya tiene la lista de medidas vinculantes de desconexión. El problema principal está ahí: quienes vayan a votar el día 1 ¿están de acuerdo en qué tipo de consulta participan o cada uno va pensando una cosa distinta?

En cualquier caso, ayer no fue tampoco un buen día para España. La vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, que asumió un protagonismo que debía haber correspondido a Rajoy, dramatizó innecesariamente al considerar que la democracia estaba muerta en Cataluña. Lo que si que es verdad es que la incapacidad política del presidente Rajoy ha llevado al país entero y a Cataluña a una situación triste y peligrosa. No hacer nada, nunca, ha sido siempre y es una estrategia política nula.

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