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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Éxito relativo

Parece difícil que la manifestación de ayer haya podido animar a ir a votar el próximo día 1 de octubre a los catalanes que no son partidarios de la independencia pero sí de un referéndum, algo que el presidente Puigdemont y sus aliados necesitan desesperadamente para dar legitimidad a la consulta

La celebración de la Diada fue un éxito relativo para los independentistas catalanes. Relativo, porque la Diada perdió su característica de fiesta nacional, capaz de acoger a ciudadanos de ideologías distintas, para convertirse en una movilización exclusiva de ciudadanos independentistas. Pero éxito, sin duda, porque esos independentistas fueron muchos, varios cientos de miles de personas, dispuestas a apoyar la proclamación unilateral e inmediata de una república catalana.

Parece difícil que la manifestación de ayer haya podido animar a ir a votar el próximo día 1 de octubre a los catalanes que no son partidarios de la independencia, pero sÍ de un referéndum, algo que el presidente Puigdemont y sus aliados necesitan desesperadamente para dar legitimidad a la consulta. La Diada no debió ayudar mucho porque quedó bastante claro que a esta fiesta no se acudía convocado por la bandera nacional, la senyera, como en otras ocasiones, sino exclusivamente por la enseña independentista, la estelada, de presencia abrumadora.

La jornada fue festiva y tranquila. Algo que hay que agradecer a los independentistas, desde luego, pero también a los que no lo son y prefirieron inteligente y pacíficamente quedase en casa aunque eso significara renunciar a una fiesta que debería haber sido también suya y dejar en el cajón su propia senyera. Seguramente creen que ya tendrán ocasión otro año de unirse a los festejos.

En cualquier caso, y haya habido menos manifestantes ayer que en la mega manifestación de 2014, el hecho es que cientos de miles de catalanes salieron a la calle para reclamar la independencia y que aunque no sean la mayoría, su voz tiene que ser tenida en cuenta a la hora de debatir sobre el Estado y Cataluña.

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