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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

El derecho a decidir y hablar

Es agotador que los populares no aprendan nunca nada ni sean capaces de sacar la menor conclusión de sus recientes experiencias. Nunca fallan en su entusiasmo a la hora de equivocarse respecto a Cataluña

Hoy deberíamos estar hablando de las personas que, seria y lealmente, están defendiendo en Cataluña su radical discrepancia con el camino emprendido por la Generalitat. Personas que hacen frente a ataques virulentos por exponer libremente sus ideas y razones, personas, como Lluis Bassets o Xavier Vidal Folch, que tienen magníficas credenciales democráticas, las que lograron combatiendo contra el franquismo y a favor de la democracia, y que hoy deberían ser escuchadas, al menos, con respeto, también por quienes no compartan sus ideas.

Pero no. No hay tiempo para hablar de ellos porque una vez más el Partido Popular se encarga de envolver todo en humo. Veamos, el Tribunal Constitucional, en una sentencia de 2014 dijo que cabe una interpretación correcta de las referencias al derecho a decidir como aspiración política. Nada impide, pues, hablar de ese asunto. Sin embargo, el titular del juzgado número tres de lo Contencioso Administrativo de Madrid, a iniciativa del PP, dictó ayer un auto en el que se prohíbe que el ayuntamiento de la capital ceda un local para un acto cuyo título es precisamente “Madrileños por el derecho a decidir”.

El juez relaciona la convocatoria con la defensa de la ley catalana sobre el referéndum que el TC ha declarado inconstitucional, pero es una conclusión bastante asombrosa porque el acto de Madrid fue convocado antes de que existiera esa ley y porque en ningún lugar se dice que se pretenda promover semejante iniciativa.

La decisión del juez responde, queda dicho, a un recurso presentado por el Grupo Popular de Madrid. Es agotador que los populares no aprendan nunca nada ni sean capaces de sacar la menor conclusión de sus recientes experiencias. Nunca fallan en su entusiasmo a la hora de equivocarse respecto a Cataluña. Es una lástima que los populares madrileño estén siempre a lo suyo. Y para colmo, esta vez han encontrado a un juez que no se ha leído las sentencias del Tribunal Constitucional pero que se lanza briosamente en su defensa. Tanto brío y tantas prisas que ni tan siquiera se ha molestado en oír al ayuntamiento de Madrid ni en enviarle el auto de marras.

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Cadena SER

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