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1-0Se eleva a trece el número de detenidos en la operación contra el referéndum ilegal

La mirada de Soledad Gallego-Díaz

No será gracias a ellos

Si la consulta no se lleva a cabo no será gracias a la habilidad política del señor Rajoy ni a la seriedad de su partido. Será porque los convocantes del pretendido referéndum han actuado con tanta precipitación que un sector de la ciudadanía haya llegado a la conclusión de que no se han respetado normas mínimas de democracia y convivencia

Si el presidente Mariano Rajoy cree que el fracaso de la consulta del primero de octubre será un éxito de su gobierno, estará equivocado. Si la consulta no se lleva a cabo, o lo hace en condiciones tales de confusión que nadie, ni dentro ni fuera de Cataluña, pueda dudar de su inutilidad como instrumento para saber qué piensan los catalanes, no será gracias a la habilidad política del señor Rajoy ni a la seriedad de su partido. Será porque los convocantes del pretendido referéndum han actuado con tanta precipitación y encono que un sector de la ciudadanía, incluso partidario en alguna medida del referéndum, haya llegado a la conclusión de que no se han respetado normas mínimas de democracia y convivencia.

Será gracias a que la mayoría de los catalanes se queden en sus casas porque no compartan las propuestas de Junts pel Sí y la Cup ni, desde luego, la manera con la que han defendido sus tesis. Será porque con ideas tan extrañas como que es posible proclamar una república independiente en 48 horas y sin haber exigido ni tan siquiera un nivel de participación determinado, no han logrado el apoyo de la mayoría social de Cataluña.

Si todo este entramado fracasa, será también gracias a la resistencia política ofrecida por los dirigentes y militantes de otros partidos catalanes y por elementos de la sociedad civil que se han comprometido en la búsqueda de otras soluciones y que han sido decisivos a la hora de poner de relieve la falta de requisitos democráticos con la que se estaba llevando a cabo el famoso Procés

Es decir, si el día dos podemos pensar en que aún es posible el dialogo, no será gracias a un presidente del Gobierno y a un partido a los que en su momento habrá que pedir responsabilidades por este embrollo, sino a la mayoría social catalana y española, que no tiene otro interés que la inteligente convivencia pactada.

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Cadena SER

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