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El éxodo Rohingya

Buscamos las pruebas que demuestran la "limpieza étnica" contra esta minoría en Myanmar

Refugiados Rohingya se refugian de la lluvia en un campo de Bangladesh. / ()

Los Rohingya retrotraen su historia en Birmania al siglo XII, son comerciantes del mundo árabe, del imperio mongol desde el siglo VII cuando se establecieron en Arakán, una región de la actual Birmania. Entonces no se llamaban Rohingya. Casi tan antiguos como las persecuciones que padecen, los Rohingya hablan el dialecto Ruaingga, que les distingue de otras lenguas habladas en Bangladesh y Myanmar y son uno de los 135 grupos étnicos oficialmente reconocidos allí, aunque se les ha denegado la ciudadanía desde 1982, así que son "apátridas".

Los británicos, en 1869, pidieron a los habitantes bengalíes y a los rohingyas que se trasladaran a los valles de Arakan como trabajadores agrícolas. La compañía de las Indias Orientales contrató a la mayoría y no existía frontera física entre Bangladesh y Birmania, y tampoco problemas para ir de un lado a otro en estas regiones.

Desde la independencia de Gran Bretaña, los Rohingya han sido víctimas de los distintos regímenes que han gestionado Birmania. Todos les acusaban de ser inmigrantes bangladesíes y de estar ilegalmente en el país. Durante algún periodo obtuvieron tarjetas de residencia como uno más de los grupos étnicos registrados oficialmente en Birmania, y que se reparten tres niveles de ciudadanía. Los rohingya tienen el peor, el que les restringe sus derechos de viajar, trabajar, casarse o practicar su religión, tampoco cuentan con servicios de salud ni pueden votar.

Ante esta represión y carencia de libertades, entre la población Rohingya surgió un grupo insurgente que ha realizado atentados y varios ataques contra el gobierno y los militares, cuya respuesta ha sido una represión sin precedentes contra esta etnia. La yihad de los Rohingya era contra los nativos budistas en Birmania, a quienes destruyeron templos y aldeas: en 1942 los rohinghyas masacraron a 20.000 budistas de la región de Arakan donde ellos vivían. Querían formar un estado islámico en el norte de Birmania.

Seis años después, en plena independencia de Birmania, los líderes musulmanes Rohingyas trataron de fusionar esta región de Birmania a Pakistán. Pero se lo negaron. No fue hasta 1950 cuando se comenzó a usar el término Rohingya, para declarar una identidad distinta e identificarse como si fueran indígenas de Birmania.

Actualmente sufren una "limpieza étnica", según Naciones Unidas. Cerca de 400.000 han cruzado la frontera con Bangladesh. Arunn Jegan es coordinador del proyecto de Médicos sin Fronteras para la atención de estos refugiados y esta es nuestra conversación con él:

¿Por qué o de qué está escapando la población Rohingya de Myammar?

Esa es una buena pregunta... Le puedo describir lo que Médicos sin Fronteras está viendo sobre el terreno. Y lo que vemos es a la población huyendo de la violencia. Hemos visto a unas 390.000 personas, 390.000 rohingyas cruzando la frontera en las últimas semanas. Hemos visto a mucha gente herida grave, con heridas de bala, gente desprotegida y -en general- gente muy afectada por la violencia.

¿Cómo es ese camino hacia Bangladesh?

Ese es uno de los principales problemas que tenemos porque la gente llega aquí a pie, después de caminar 60 kilómetros sin mucha comida ni agua... Los que tienen suerte cruzan el río en barco pero otros lo cruzan a pie. Estamos asistiendo a una crisis humanitaria gigante que afecta a civiles traumatizados por la violencia.

Es un viaje duro, por tanto... ¿qué os cuentan a su llegada?

De hecho, es una situación gravísima. Hay miles de historias... una de las que he conocido es la historia de un paciente que cruzó la frontera, tendría alrededor de 70 años y se desplomó cuando pudimos atenderlo. Lo llevamos al hospital y allí nos contó que había salido de su casa con su hijo al que dispararon en la espalda justo cuando estaban en tierra de nadie, en la frontera entre Bangladesh y Myammar. Intentaron volver a su casa pero se perdieron. Esta es sólo una historia de los miles de refugiados que están aquí. Ellos nos cuentan que todavía hay decenas de miles de personas esperando poder venir. Nos cuentan que sus casas y sus aldeas han sido incendiadas y no tienen opción de volver. Estamos hablando de gente que escapa de la violencia y se van con lo que pueden, que no es mucho porque no pueden llevarse consigo muchas cosas. Estamos ante una situación humanitaria muy complicada y creo que es una de las crisis más graves en todo el planeta ahora mismo.

Vemos en las imágenes que nos llegan desde la frontera a muchos niños viajando solos... ¿qué nos puede contar sobre la situación de esos menores?

En efecto, de hecho, creo que los niños y las mujeres embarazadas son los dos colectivos más vulnerables ahora mismo. El hospital de Médicos sin Fronteras en el que trabajamos está sobrecargado... Te puedo dar una cifra... Hubo un día la semana pasada que atendimos a quinientos pacientes en el centro. Y le estoy hablando de un sólo hospital pero es que el resto de centros de la zona está igual de sobrecargado. Estamos tratando de responder a esta situación. Hay niños sobreviviendo en la calle a la intemperie junto a sus familias. Sin comida ni agua. Estas condiciones favorecen la propagación de enfermedades o la aparición de enfermedades. Esto es algo que nos preocupa a corto o medio plazo.

Y eso es lo que se encuentran los que consiguen pasar pero otros se quedan en la frontera, como vemos en las imágenes... ¿qué está ocurriendo en esa frontera?

Cuando visitas la frontera se puede ver a cientos... a miles de personas que esperan en tierra de nadie y que no están seguros de si podrán o no cruzar la frontera. Lo que te puedo contar es que en cualquier punto de la frontera se pueden ver a miles de personas cruzando de un país a otro. Miles cada día... Es una situación muy complicada especialmente para aquellos que están en medio de la frontera, en tierra de nadie, porque ahí resulta más complicado acceder a servicios básicos.

¿Cómo describiría el nivel de hambre que están pasando esos refugiados?

Un hambre enorme y muy extendida. Ahora mismo hay miles de personas, es literal, que esperan una simple ración de comida que les donan la población de Bangladesh o las organizaciones humanitarias. Yo he conocido el caso de un niño que no había comido en tres días u otro que tenía un simple paquete de galletas para seis días. Es un problema muy grande. Y la complicación es que la población de este lado -en Bangladesh- no tiene capacidad para responder a esa necesidad de ayuda. Se necesita una enorme cantidad de ayuda para responder a lo que está pasando en estos momentos aquí.

Claro, porque Bangladesh también es un país pobre y -efectivamente- tiene problemas para responder a esta crisis humanitaria...

Eso es cierto, aún así, el gobierno de Bangladesh está ofreciendo una buena colaboración con las organizaciones humanitarias que estamos aquí. Nos están facilitando mucho el trabajo. Han cedido terrenos para que podamos montar nuestros centros de trabajo y para que los rohingyas puedan establecerse. La comunidad del país está mostrando una enorme simpatía hacia ellos además de ofrecerles cobijo y protección a los rohingyas. Pero, como decía antes, la dimensión de esta crisis es más grande de lo que cualquiera puede atender. Y eso vale para cualquier país, es decir... una crisis que afecta a 390.000 personas que cruzan la frontera a una zona que ya está superpoblada. Estamos hablando de una zona en la que ya hay decenas de miles de refugiados de la anterior crisis de octubre. En el caso de Médicos sin Fronteras, estamos aumentando la escala de nuestra respuesta. Estamos trayendo más médicos a la zona para ampliar nuestra capacidad de atención a los heridos. Puedo decirte que en las próximas semanas tendremos que atender a más personas de la comunidad rohingya y eso requiere una respuesta humanitaria todavía más grande.

Naciones Unidas define lo que está pasando como "limpieza étnica" de la comunidad rohingya... ¿está de acuerdo con ello?

No creo que deba comentar esas declaraciones pero sí hablar de lo que vemos en la frontera y lo que nos cuentan los refugiados. Y a partir de eso te puedo decir que es un éxodo claro de la población que huye de la violencia. Hay gente herida de bala, gente quemada... Eso es lo que veo y lo que te puedo contar pero no creo que deba comentar otras declaraciones.

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