La firma de Iñaki Gabilondo

Empieza otro partido

Empieza otro partido en un clima de muy alta tensión. Que la situación es muy peligrosa lo demuestra el hecho de que la moderación se ha convertido en posición de alto riesgo

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De pronto, el 1 de octubre ya no parece lo más importante. Queda lejos, a nueve larguísimos días de distancia. Y además, después de la última ofensiva policial y judicial, el referéndum es operativamente inviable. Ahora preocupa lo más acuciante, lo que está pasando y lo que puede pasar en las próximas horas y días, una vez que el govern, de forma solemne y con durísimas palabras, dio por consumado el cisma, por suspendida la autonomía. Y una vez que ha entrado en liza el factor más azaroso: la calle.

Ante la gravedad del momento, Rajoy compareció ayer noche e hizo una declaración, una declaración muy medida, en la que defendió la razón legal con firmeza e invitó al govern a deponer su actitud para evitar males mayores, dijo. Pero mucho me temo que ya es tarde. En este desencuentro, tantos años abandonado a su suerte, se han dado pasos que tienen muy difícil vuelta atrás. Además, una parte significativa de la sociedad catalana ya está en otro sitio y hace mucho que la disputa se desplazó al terreno emocional.

Ayer, 20-S, empezó otro partido. No habrá referéndum, es una batalla que ni la ley ni el Estado podían perder, pero esto está lejos de haber terminado, pues es seguro que, de alguna forma, se expresará el día 1 la voluntad que pretendía expresarse en las urnas. Empieza otro partido en un clima de muy alta tensión. Que la situación es muy peligrosa lo demuestra el hecho de que la moderación se ha convertido en posición de alto riesgo. Sin embargo, es más importante que nunca practicarla y predicarla.

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