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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Tres efectos alemanes

Aunque Alternativa para Alemania ya tenía presencia en 14 de los 16 parlamentos estatales, su salto al Parlamento federal le va a dar acceso a un protagonismo político mucho mayor que el actual

Las elecciones alemanas de ayer domingo tendrán seguramente más consecuencias para Europa de lo que muchos sospechaban, por tres motivos. Primero, Angela Merkel, que ganó su cuarto mandato consecutivo como primera ministra, tendrá que formar coalición con los liberales, que son muy reacios a avances europeístas, precisamente en un momento en que el núcleo duro de la Unión Europea espera con ansia que Berlín le dé un nuevo empuje político.

Segundo, la gran coalición con la socialdemocracia ha tenido un efecto devastador para los socios de la señora Merkel y el SPD ha obtenido el peor resultado de su historia reciente, lo que le obligará a recomponerse como fuerza de oposición. Y tercero, y lo más preocupante, porque el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha conseguido un 13% de los votos y por primera vez desde 1949 el parlamento alemán contará con un grupo que muchos consideran, sino directamente filonazi, sí algo bastante próximo.

Es verdad que AfD ya tenía presencia en 14 de los 16 parlamentos estatales, pero su salto al Parlamento federal le va a dar acceso a un protagonismo político mucho mayor que el actual. En cualquier caso, sería muy aventurado suponer que la presencia de Alternativa para Alemania en el parlamento federal se debe exclusivamente a la llamada crisis de la inmigración, de 2015, cuando Angela Merkel aceptó la llegada de casi un millón de personas que huían de la guerra.

La crisis de la inmigración ha tenido obviamente influencia, pero Alternativa para Alemania llevaba ya varios años reforzando su presencia en los estados más pobres de Alemania, sobre todo en la zona este, y el auge de movimientos políticos de extrema derecha es una tendencia visible en toda Europa desde años. A Angela Merkel no le gusta tomar decisiones apresuradas, pero en este mandato las circunstancias le van a exigir más rapidez y, sobre todo, más claridad. Reforzar Europa sería, quizás, la mejor manera que tendría de hacer frente a la bestia que asoma el hocico después de tantos años.

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