¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Huir de las apelaciones al rencor

Esto no es una tragedia sino un grave conflicto político, pacífico, que debe ser resuelto con iniciativas políticas

El portavoz de la antigua Convergencia, Carles Campuzano, aseguró ayer que su partido descarta completamente la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña. La dirigente de la CUP, Anna Gabriel, por el contrario, afirma que la ley del Referéndum dibuja una hoja de ruta para después del día 1 que incluye esa declaración. Tiene razón la señora Gabriel cuando recuerda que el punto cuatro del artículo 4 de la ley del referéndum establece que, en caso de registrarse un mayor número de votos a favor que en contra, el Parlamento de Cataluña “dentro de los dos días siguientes a la proclamación de los resultados por la Sindicatura electoral, celebrará una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de independencia de Cataluña y acordar el inicio del proceso constituyente”. El texto parece muy taxativo en el plazo, pero es cierto también que la Sindicatura dejó de existir hace unos días y que no está claro quién proclamará los resultados del referéndum, en el improbable caso de celebrarse. No cabe pensar que el portavoz de la antigua Convergencia, socia ahora de Esquerra Republicana de Cataluña, no se haya leído su propia ley, así que el anuncio de que descarta totalmente la Declaración Unilateral de Independencia debe responder a la constatación de que sus propios seguidores están francamente alarmados por la deriva de los acontecimientos y empiezan a temer encontrarse en una trampa.

La verdad es que los acontecimientos del día a día provocan tristeza. Tristeza porque unos centenares de personas apelen al rencor despidiendo con vítores en algunos puntos de España a efectivos de policía antidisturbios enviados a Cataluña. Tristeza porque puedan ser presentados como representantes del sentir de millones de españoles, cuando no es así. Tristeza porque el president de la Generalitat pida amargamente a los catalanes que no olviden nunca lo ocurrido estos días, como si estuviéramos ante una tragedia, de las muchas y realmente amargas, que han ocurrido en Cataluña y en toda España a lo largo de nuestra historia. Pues no. Esto no es una tragedia sino un grave conflicto político, pacífico, que debe ser resuelto con iniciativas políticas y no con apelaciones al rencor por parte de nadie.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?