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James Franco reivindica la peor película de la historia

El actor y director presenta The disaster artist en el Festival de Cine de San Sebastián, una comedia sobre el rodaje de la considerada como peor película de la historia, The room

Los hermanos Dave y James Franco presentan en el Festival de Cine de San Sebastián, The disaster artist /

Ya sabíamos que James Franco era una estrella impredecible. Lo mismo lee a Faulkner, que boicotea los Oscar o que participa en Superfumados. Conocíamos también ese gusto por adaptar grandes obras de la literatura norteamericana. El actor ha dirigido dos adaptaciones de Faulkner, El ruido y la furia y Mientras agonizo, además de obras de Sternberg, Bukowski y la novela de Cormac McCarthy, Hijo de dios. Ahora sorprende en este Festival de Cine de San Sebastián con The disaster artist, una comedia sobre el rodaje de la que está considerada como la peor película de la historia, The Room, estrenada en 2003, dirigida, escrita, producida y protagonizada por un excéntrico y misterioso Tommy Wiseau.

"La mayoría de películas como director han sido adaptaciones de Faulkner, Sternberg, McCarthy, películas difíciles de ver, la verdad, pero de hecho, esta historia a pesar de ser divertida, boba, también tiene algo de lo que siempre he estado interesado. Es una película sobre el proceso artístico, sobre cómo hacer una película", dice el actor en una entrevista en la Cadena SER.

The disaster artist se mueve entre el homenaje y la parodia. Entre una mirada a un tipo de cine situado en los márgenes, que reivindican aquellos espectadores que no leen las críticas del New York Times, y entre una exaltación de lo friki en estos tiempos de perfiles locos en redes sociales.

Es curioso que, de todas sus películas estemos ante la más banal aparentemente y en la que James Franco consigue lo que no ha logrado con sus películas anteriores: retratar la existencia de una América que no sale ni en los blockbusters, ni en el cine indie; pero que está ahí, vive, trabaja y hace películas. "Son unos locos, pero lo digo con amor. Vivimos en Los Ángeles y en algún momento hemos sido actores mediocres, intentando hacernos un hueco. Entendemos lo que es hacer películas y que eso puede volverte loco. De alguna manera, esta es una historia muy universal a pesar de ese nivel tan bizarro", explicaba Franco que reconocía sentir empatía con el personaje y rememoraba sus tiempos como actor primerizo, compaginando la interpretación con un trabajo en McDonalds.

Estos perdedores representan a todos aquellos que han tenido varios noes como respuesta, pero que siguen intentándolo. The room o The disaster artist muestran que el público tiene fascinación, no solo por los héroes; sino también por los perdedores. Para los actores, los hermanos Franco, que han estado codo con codo en San Sebastián hay algo más: "He hablado con muchos amigos que trabajan en el cine y que han visto la película y dicen que les pone tristes porque se acuerdan de sus carreras, de momentos en los que han tenido una ambición ciega y no escuchaban a nadie a su alrededor. Porque tienes que estar un poco loco para saber lo que quieres hacer en este negocio", defendía Dave Franco, protagonista junto a su hermano de esta historia.

The room se convirtió en todo un extraño fenómeno: la película recaudó solo 12.450 dólares su primer fin de semana. Se sabe que su presupuesto fue de seis millones, y ahora lleva en sus arcas más de 10. La prensa considerada seria no se explicaba el fenómeno de The Room, una cinta que tuvo un desastroso rodaje: había tomas que repitieron hasta 32 veces y se necesitaban carteleras para recordar los diálogos, la mayoría del equipo dimitió y luego regresó.

El fenómeno es solo un ejemplo de que no estamos en la era de los críticos de cine, de los prescriptores y de que la comunicación ya no va de arriba abajo; sino en horizontal. Solo eso explica por qué la peor película de la historia ha tenido tanto recorrido y ha generado tanto cariño en el público y es que, al fin y al cabo, quién decide cuál es una buena película. 

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