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PALMERAS SALVAJES

Si el emperador está desnudo

Hace dos años unos estaban por el derecho a decidir y otros no; ahora unos están por el derecho a decidir de cualquier manera y otros de forma más higiénica democráticamente.

El último año se ha hablado de consultas electorales con resultados inesperados y contraproducentes: Brexit, proceso de paz, Trump. En ese saco he escuchado muchos análisis queriendo meter a Cataluña, paradójicamente por parte de gente que dice que en Cataluña no hay consulta electoral, cosa esta última que es verdad, porque los tres procesos electorales citados eran legales y pactados. Sí hay algo que los une, y que cada vez une más cualquier movimiento dirigido a agitar a la opinión pública, es la posverdad. El efecto de las mentiras cuando se ponen en marcha.

La primera obligación es construir una realidad, y hacer de esa realidad algo opinable. Pero no opinable en el sentido de verdadera o falsa, sino a favor o en contra. En pocos meses en Cataluña se ha instaurado una certeza, y esa certeza es que los catalanes tienen derecho a decidir. Por tanto el debate se ha desplazado hacia otro punto: si tienen derecho a decidir saltándose la ley, como se pretende hacer el domingo, o de otra manera y con más garantías. Es un campo de juego preparado a conciencia que hace dos años no existía de la forma que sí lo hace ahora, pero que, vista la determinación del soberanismo en hacer esto del modo que sea, se homologa rápidamente. Hace dos años unos estaban por el derecho a decidir y otros no; ahora unos están por el derecho a decidir de cualquier manera y otros de forma más higiénica democráticamente. Alguien ya ha ganado.

Es un ejemplo que se reproduce en más focos del proceso. Ayer me encontré un pasaje de Viaje a la hiperrealidad de Umberto Eco. Habla de que “los límites son cada vez más borrosos entre juego e ilusión” hasta que "lo absolutamente falso se hace real”. La construcción de esa atmósfera se toma tan en serio que el niño que le dice al emperador que está desnudo no es un héroe, sino un traidor. Es decir, se mueven todos los significantes hasta subvertirlo todo. Y como la falsedad empieza con la historia, la construcción del mito, y sigue hasta el presente, a los espectadores cualquier concesión a la verdad nos parece un éxito en lugar de la evidencia de un fracaso.

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