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LA OPINIÓN

Racionalidad, por favor

Los que incendian nuestra vida pública de manera irresponsable son, pese a las apariencias, unos pocos. La inmensa mayoría solo quiere vivir en paz

Nos pasamos toda la semana previa al 1 de octubre escuchando llamadas a que después de ese día podían abrirse cauces para reconducir políticamente la situación en España. El día 2 ya ha pasado y no hay síntomas para la esperanza. No, no ocurrió nada ayer en este sentido. Estamos en la cresta de la ola de la crisis y aún queda por saber si el Parlament declarará la independencia, cuándo y cómo. Anoche en TV3 Anna Gabriel, de los anticapitalistas de la CUP, apuntaba a que tiene que ser esta semana. Y Puigdemont no lo ha descartado.

Rajoy ha recibido ya a Sánchez y Rivera. Le mantienen el apoyo, pero con diferencias y críticas cada vez más evidentes sobre la gestión de su gobierno. Y entre los socialistas, también críticas a las cargas policiales del domingo que provocaron centenares de heridos.

En protesta por esas cargas hoy les hablamos desde una comunidad ¿paralizada?, ¿llamada a paralizarse?, ¿a medio gas? Hay jornada de movilizaciones en protesta por las cargas policiales del domingo. UGT y Comisiones Obreras de Cataluña llaman a lo que llaman paros de país, protesta política acordada con dos patronales locales y de la que se desvincula la principal patronal, Fomento del Trabajo. Los sindicatos minoritarios tienen convocada huelga.

Así comienza el 3 de octubre. Y hay que decir contra los agoreros que estamos a tiempo de llamar a la razón, a la serenidad, a evitar demonizar al contrario, por muy distinto que piense de nosotros y sea cual sea el papel que le toque representar.

Pensemos esta mañana en los catalanes, en todos los catalanes, y dediquemos un minuto también al resto de los españoles. A ustedes, que nos escuchan en Tarragona, Lugo, Burgos, Murcia, Cádiz o aquí, donde estoy yo en Barcelona. A todos nos embarga el mismo dolor y la misma preocupación. Los que incendian nuestra vida pública de manera irresponsable son, pese a las apariencias, unos pocos. La inmensa mayoría solo quiere vivir en paz.

Y la mejor manera de aislar a los radicales es poniendo en valor las instituciones del Estado de Derecho. Especialmente aquellas que nos representan a todos. Y a propósito: ¿hay alguna explicación para que lo que están ocurriendo en España se debata antes en el Parlamento Europeo que en el Congreso de los Diputados?

Mañana miércoles se hablará en Estrasburgo y en Madrid quizá la semana que viene.

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