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LA OPINIÓN

Habló el rey

Felipe VI enhebró un discurso duro, un discurso descriptivo de la situación actual para decir, en resumen, que el Estado está en riesgo en Cataluña y que restaurar la legalidad del Estatut y la Constitución es la prioridad

Se esperaba desde hace días un discurso del rey, que es el Jefe de un Estado en una crisis gravísima, y el discurso llegó anoche. Hay quien tenía dudas sobre si este era el momento de su intervención en una crisis que aún va a depararnos situaciones más graves. Puigdemont confirmó anoche a la BBC que declarará la independencia en cuestión de días.

Pero el rey habló y lo hizo ateniéndose al papel que la Constitución atribuye a la monarquía parlamentaria: El rey no debe hacer política ni proponer soluciones porque al rey no lo votamos. Para eso está el Gobierno, al que podemos revalidar o echar cada cuatro años.

Anoche, Felipe VI enhebró un discurso duro, un discurso descriptivo de la situación actual para decir, en resumen, que el Estado está en riesgo en Cataluña y que restaurar la legalidad del Estatut y la Constitución es la prioridad absoluta. Acusó al Gobierno catalán de deslealtad y de fracturar en dos al pueblo catalán. Y dejo este mensaje para todos los ciudadanos de Cataluña: “Desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley, porque sin ese respeto no hay convivencia posible en paz y libertad ni en Cataluña ni en el resto de España ni en ningún lugar del mundo”.

Discurso aplaudido por el PP y Ciudadanos por su firmeza, aplaudido también por el PSOE aunque algunos socialistas catalanes echaron de menos la palabra diálogo, y Unidos Podemos lo criticó con dureza por no tender puentes.

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