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El ojo izquierdo

Un penúltimo esfuerzo de racionalidad antes del caos

Hay que tratar de atraer a los independentistas y no de echarles. Ofrecer salidas y no cerrarlas a palos

Quiere culminar el secesionismo catalán esta epopeya –para ellos— o farsa antidemocrática —para otros— con la declaración de independencia, basada en un referéndum que nadie reconoce. Un disparate gravísimo, un insulto a la mitad de los catalanes y el inicio, definitivo, del caos. Anoche, cruce pomposo de mensajes. Olviden las bobadas de mediaciones internacionales y piensen que la única salida posible –si es que la hay— será entre españoles. Por eso deberían afinar los socialistas, la segunda fuerza nacional. Aún representan una cierta esperanza de solución, pero todavía vive Pedro Sánchez en el limbo de la autoridad interna de su partido, gracias, como no, a la inefable presidenta andaluza o a la fiereza antigua, casi contemporánea de Don Pelayo, de Guerra o Rodríguez Ibarra. Confusa reacción a la intervención del Rey, más allá de las inconexas frases leídas con descreída desgana por un portavoz asustado. Lástima que en ese batiburrillo socialista vaya a pasar desapercibido el artículo de ayer de Rubalcaba en El País, un oasis de racionalidad y ejercicio vivo de política en estos tiempos de furibundos o perplejos. Les digo el título para incentivar su lectura: Ganar a los independentistas. Porque eso es lo que han olvidado los partidos, en medida gigantesca el PP, e incluso el Rey: tratar de atraerles y no de echarles. Ofrecer salidas y no cerrarlas a palos. ¿Ven algún resquicio?

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