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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

La imposible ley de transitoriedad

Puigdemont todavía tiene tiempo para recapacitar

Mañana martes por la tarde el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, comparecerá ante el parlamento catalán para informar sobre cuáles son los pasos que pretende dar a partir de este momento. En su mano tendrá ya las cifras de la gran manifestación contraria a la independencia celebrada ayer en Barcelona, y el informe de los observadores internacionales contratados por la propia Generalitat explicando que no pueden dar por válido el referéndum del 1-O, porque no se cumplieron las mínimas garantías democráticas exigibles. También habrá oído a sus colegas de coalición electoral, la antigua Convergencia, que parece a estas horas dividida sobre la conveniencia o no de proceder a una Declaración Unilateral de independencia, y a los dirigentes de la CUP, que sostienen su gobierno, que quieren unánimemente que esa declaración se produzca y que tienen ahora una amplia capacidad de movilización callejera.

La primera incógnita que habrá que desvelar es si el señor Puigdemont dará como celebrado el referéndum de autodeterminación y anunciará formalmente sus resultados, pese a no disponer de ninguna autoridad independiente que los autentifique. No se trata de una minucia sino de sentar un precedente asombroso, según el cual los recuentos en una votación los hace en exclusiva el partido convocante, sin ningún tipo de control ni judicial ni de la oposición.

La segunda incógnita no es tanto saber si el señor Puigdemont se refiere a la voluntad de independencia de lo que él mismo estima que es el 38% de los catalanes, sino si cualquier manifestación suya da paso a la entrada en vigor de la llamada Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República. Lo fundamental es que el señor Puigdemont encuentre la manera de no dar ese paso porque esa Ley desencadenaría una dinámica jurídica absolutamente inaceptable para el Estado, al crear una legalidad paralela y dar por terminada la vigencia del orden constitucional español. Todos los esfuerzos en estos momentos, tanto en España como en Europa, se dirigen a hacer comprender al presidente Puigdemont la gravedad e irreversibilidad de ese paso. Tiene tiempo para recapacitar.

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Cadena SER

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