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Contigo dentro

Celia Blanco

Madrugada del domingo al lunes de 01:30 a 02:30

El día que volví a masturbarme pensando en ti

La masturbación es un tema que apasiona a la Tana. Según parece, quien protagoniza esos momentos en su cabeza, merece saberlo.

Los buenos amantes saben tocar el piano, y el que de verdad toca ese instrumento además de mi cuerpo, regresa a mi lado porque lo traigo con el pensamiento. Me he masturbado desde que fui consciente del resultado, perfeccionando la técnica, sola o acompañada. Aprendiendo dónde, cómo, cuándo y por qué. Haciendo de las duchas, la mejor de mis terapias, concentrando el chorro erecto de agua en el mordisco de carne que me reverbera entre las piernas.

¿Y sabes qué? He vuelto a hacerme pajas pensando en ti.

Acostumbro a imaginarme con otros hombres. Por ese pábulo ha pasado hasta el apuntador. Escritores capaces de obligarme a no dejar que me domestiquen, actores que susurraron desde el escenario la liturgia del deseo. Imagino que quien sea entra en el cuarto de baño y me observa trajinándome, acariciándome. Contiene la respiración cuando meto mis propios dedos. Se la empiezo a poner dura con mis gemidos, con mi firme intención a seguir hasta el final. Me he imaginado de público a compañeros de trabajo, a detractores a los que torturo excitándolos sin dejar que se acerquen a probar. Cierro los ojos y aparece ella, una de esas mujeres de tetas duras y boca hambrienta, a la que imagino de rodillas en el plato de ducha, saciándome y bebiéndome a la vez.

Después de años masturbándome pensando en amantes y examantes, amigos y perfectos (des)conocidos, he vuelto a hacerme pajas pensando en ti.

¿Y sabes qué? Que me gusta creer que es porque aún sigues siendo la persona que me saca mejor partido. Y yo, yo sí que quiero compararte para no equivocarme.

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