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PALMERAS SALVAJES

Marsé y el poema difunto

De la carta que publica EL PAÍS de Marsé a Gil de Biedma hay una frase política a rescatar: el tiempo en que vivimos no es el mejor de los tiempos posibles, pero sí el mejor tiempo de nuestra historia

Escribir una carta a un amigo muerto es lo más parecido a dejar en vida un documento póstumo, es decir: un texto en el que ser incapaz de una doblez, una verdad tímida o una mentira exagerada. En español hay una expresión muy afortunada: a tumba abierta. De Gil de Biedma lo sabemos casi todo porque era poeta; de Juan Marsé, como era novelista, creíamos saberlo todo y empezamos a saber casi nada. No es difícil que la Constitución haya sido la mejor herramienta de convivencia de este país tradicionalmente impedido para paz, y tampoco es una novedad que cada cierto tiempo se quiera romper para tratar de construir algo mejor con los pedazos rotos, así una y otra vez, siempre los manos cortadas. Hoy me preguntaban si era optimista y me daban ganas de responder con las dos mejores frases de la carta de Marsé a Gil de Biedma. En realidad son dos versos. El primero es “vendrán tiempos mejores”. Es una frase optimista que Rafael Sánchez Ferlosio derribó de un plumazo con otra: “Vendrán más años malos y nos harán más ciegos”. Así que nos queda una frase más, la que le dirige Marsé a su poeta muerto: “¿Qué tal otra copa?”. Los que preferimos tomarnos otra copa somos una especie de orquesta del Titanic, tocando con los tobillos mojados. Sin embargo, antes de que suene la música, hacemos que suena la letra, y la letra que suena es la letra de los que nacimos en la segunda mitad del siglo XX y descubrimos el verso definitivo: “Que la historia maldita de España va en serio, empezamos a descubrirlo más tarde”.

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