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"Un accidente nuclear plantea dilemas parecidos a los de una crisis económica"

Los hermanos Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo, creadores de la serie 'La Zona', utilizan el thriller más oscuro para diseccionar las consecuencias de una tragedia y retratar las entrañas de España. Estreno en Movistar el 27 de octubre

Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo, en la terraza de la Cadena SER /

Productores, guionistas y directores. Todo pasa por ellos, desde la primera letra al último plano. “Como somos hermanos, nos entendemos muy bien. Escribimos los dos, hacemos el diseño de la serie juntos –casting, localizaciones,…-, nos podemos dividir y se agradece un montón. Por ejemplo, en postproducción, uno va a ver sonido y otro acaba de montar. En rodaje, uno se queda dirigiendo desde fuera y otro desde la trinchera. Así es mejor repartirse este monstruo”, cuentan Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo días antes del estreno internacional de 'La Zona' en el festival de Sitges.

La nueva serie de Movistar, que se estrenará el próximo 27 de octubre, aborda las consecuencias de un accidente nuclear. El espacio de exclusión donde conviven el dolor, las víctimas y la gestión política de la tragedia para hacer una radiografía social. En algún lugar del norte de España, tres años después de este siniestro tipo Fukushima, también hay policías, trapicheos y asesinatos. “Nos gusta partir del thriller para atrapar al espectador y que nos acompañe, y luego en el cofre del macguffin meter todas estas cosas de la actualidad de las que nos gusta hablar, tanto social como política”, cuenta Alberto.

Un año y medio de escritura que nos les permite llegar al presente, pero, como apuntan, se reconoce a esta España. “Después de ‘Crematorio’, nos parecía una forma más simbólica y no tan obvia para hablar de la crisis, que no fuera una especie de continuación. El accidente plantea dilemas parecidos a los de una crisis económica”, explica Jorge. Ambos creen que la distancia de tres años les sirve para hablar de las consecuencias. “Podemos retratar como metáfora el quién paga las facturas de la crisis y cómo responden los afectados. Cómo se reorganiza la economía, cómo se hace negocio de la reconstrucción, siempre ha pasado en las guerras. Quién se ha beneficiado, quién la ha pagado, la ira generada, la búsqueda de responsables y el dolor”, rematan.

Dentro de esa metáfora social de nuestro país, se atisban ciertas referencias a casos conocidos. La identificación de las víctimas del Yak-42 o la soledad de los familiares de tragedias no provocadas por el terrorismo. “El objetivo era hacer de la serie algo muy local. Los americanos siempre cuentan muy bien lo suyo, nosotros también tenemos que saber retratar ese fondo local. Detrás de la trama de género, sacar todas esas cosas que hemos ido documentando. Nos gusta que parte de la trama surja del estudio de la prensa, de noticias reales. Que la gente lo haya visto en un telediario pero que no haya visto lo que hay detrás. Nos gusta meterlo entre bambalinas, por ejemplo, qué se discute en la asociación de víctimas. Es cierto que le dan un libro como dos Quijotes para rellenar la indemnización. Los gobierno no quieren pagar”, exponen. El accidente de Fukushima supuso el 80% del PIB de Japón. “Imagínate aquí, por ejemplo, Bankia. Se plantea una sociedad en descomposición”.

Los Sánchez-Cabezudo están convencidos de que hay que ir de lo local a lo universal. España tiene que narrarse. “Siempre hemos tenido claro que tenemos que contar nuestra historia y lo tenemos que hacer nosotros. Esas apelaciones constantes, por ejemplo, a para qué necesitamos el cine español si tenemos el americano, me parecen terribles. Un pueblo que no tiene cultura está indefenso para contar su propio discurso frente al resto”. Esta idea les hace confiar en la venta internacional de la serie. “Hacer una serie más de cable –así se llaman a las ficciones de pago en EEUU- es entrar a menos en un mercado europeo y empezar a andar con Movistar”.

FOTOGALERÍA | Las mejores imágenes de 'La Zona' / MOVISTAR +

Con una imagen de road movie, llena de contrastes y más de 160 localizaciones, su factura cambiará la percepción sobre muchos de los productos nacionales hechos hasta ahora. “Nos hemos metido en todos los charcos con la producción. El gran desafío era romper el esquema de plató. El plan de rodaje, con dos directores, nos permitía ir barriendo los decorados conforme íbamos pasando. Por ejemplo, se rodaban a la vez escenas del capítulo 1, 2 y 3 y pasábamos a las siguientes localizaciones. En un capítulo nos pasamos por comisaría y el espectador siente que no está atado a un esquema, que la serie le puede llevar a cualquier sitio y en cualquier momento. Hay capítulos que transcurren enteros de noche. El concepto es un misterio que nos descubre un paisaje y una realidad”, detallen Jorge y Alberto. Todo durante seis meses de rodaje con cierta angustia por la presión de estar a altura. “Es una señora apuesta, íbamos de los primeros en estreno, habían confiado mucho en nosotros. Hemos rodado con lluvia en un río, hemos explotado autobuses, hemos hecho de todo, con perros, con lobos, con niños, en pozos mineros. Es una aventura fascinante, no hemos rodado más de tres días en un mismo decorado”.

En una serie coral, el actor Eduard Fernández interpreta a un policía que funciona como hilo conductor entre la tragedia y sus consecuencias mientras se enfrenta a una serie de macabros asesinatos. “Hay un protagonista absoluto que se lleva el 50% de las secuencias, ya lo probamos en ‘Crematorio’ con Pepe Sacristán y las dos unidades de rodaje. El restante se divide en el resto de tramas, lo que hace la serie muy coral”. Más de 140 actores participan en la producción, entre ellos, pesos pesados como Carlos Bardem, Juan Echanove o Emma Suárez; intérpretes más asociados a la comedia, como Alexandra Jiménez; y jóvenes talentos como Alba Galocha y Álvaro Cervantes. “El casting fue un desafío y es un lujazo. Pedimos la carta a los Reyes Magos y nos lo han traído todo”.

Alberto y Jorge Sánchez-Cabezudo, junto al actor Eduard Fernández / MOVISTAR +

¿Y es la libertad creativa un mito? “Hemos tenido más que libertad. La aportación del equipo de Movistar ha sido estupenda, nos han dado collejas para que fuéramos más libres. No os cortéis, queremos más”, revelan con esa mezcla de ilusión y pudor ante el estreno de los ocho capítulos y el desafío de ser los primeros en abrir el camino de esta nueva era de la ficción con Movistar.

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