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EL OJO IZQUIERDO

¡A qué increíble situación hemos llegado!

Queda un tiempo escaso y se entrevén pocos resquicios para el optimismo. Se trataría de que Puigdemont, efectivamente, opte por la democracia y la paz

El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, y el presidente, Carles Puigdemont en el acto de recuerdo a Lluis Companys. /

¿Cómo es posible que millones de españoles estemos pendientes de lo que anda por las meninges de un señor de decir bastante confuso, de nombre Carles Puigdemont, sometido además a las fuerzas centrífugas de varios tractores, tirando cada uno para su lado, con el peligro cierto de desmembrar al citado? Pues en esas estamos, sabedores de que todo lo que ha adelantado sobre su respuesta a Mariano Rajoy es que su decisión se basará en la paz y la democracia, frase solemne que vaya usted a saber lo que significa, porque lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Los exégetas son muchos y muy peculiares. Queda un tiempo escaso y se entrevén pocos resquicios para el optimismo. Se trataría de que Puigdemont, efectivamente, opte por la democracia y la paz. Hay posibilidad, también, de una convocatoria de elecciones. Todas las expectativas están abiertas en estos momentos y hay apuestas cruzadas. Hay quien cree que la respuesta volverá a ser un galimatías que no aclare si hubo o no proclamación. Lo que evidentemente solo podría interpretarse como la apertura oficial de un enfrentamiento brutal, porque el Gobierno de Madrid no puede dar por buena semejante barrabasada. Sin descartar la posibilidad, naturalmente, de que el president defienda paladinamente la república catalana. En ambos supuestos, entramos, sí, en territorio desconocido, pero seguro que desastroso. Crucen los dedos.

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