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Medio minuto

Apertura Mariano

Si esto fuera una partida de ajedrez, este movimiento se llamaría la Apertura Mariano

Mientras esperamos a saber si el anterior gobierno de la Generalitat acata la ley o si Puigdemont sigue actuando como presidente de una república ficticia hay que decir que la decisión de Rajoy de convocar elecciones inmediatamente ha sido un acierto. Suele ganar quien controla el timing: 50 días hasta las elecciones, 10 para inscribir coaliciones electorales y 20 para presentar candidaturas. Todo con el independentismo aún instalado psicológicamente en un falso gobierno en el exilio interior. Rajoy logra un triple efecto: disuade a los independentistas de utilizar el argumento de que el 155 se utiliza para cambiar el statu quo en Cataluña; alivia a la mayoría de catalanes, que ven como después de tanto despropósito se abrirán urnas legales en las que con su voto tendrán derecho a decidir muchas cosas; y por último, coge completamente desarbolada a la antigua CiU.

En ese sentido, la tarea del bloque soberanista para llegar a tiempo y en condiciones es hercúlea. La esquizofrenia es total. Aún tienen que bajarse de una república inexistente y asumir unas elecciones autonómicas reales y convocadas desde el Gobierno de la nación. Al bloque independentista, muy fracturado y en el que se ha instalado la desconfianza absoluta, no le va a quedar más remedio que tragarse la cicuta y concurrir a las elecciones. Si no lo hacen pierden la opción del poder y eso significa presupuesto, subvenciones, el boletín oficial, el manejo de los medios públicos y la influencia. Y para colmo, van a tener que plantearse seriamente concurrir de nuevo en coalición si no quieren diluirse electoralmente. Y algo más: alguien a estas alturas tendrá que explicarle a los cientos de miles de catalanes que los han seguido hasta aquí que todo era mentira. A la vez, el constitucionalismo comienza a tomar las calles de Barcelona. Hoy, Puigdemont, Junqueras y Forcadell necesitan más de psiquiatras que de asesores políticos. Si esto fuera una partida de ajedrez, este movimiento se llamaría la apertura Mariano.

Y algo más respecto al artículo 155: que la prudencia de que ha hecho gala Rajoy se contagie al resto del partido popular porque ya van tres dirigentes del PP, el último Pablo Casado, que saca a relucir la aplicación de este artículo de carácter excepcional como quien tiene una maza en la mano para advertir a algunas comunidades autónomas. Algunos oyen la música, pero no entienden la letra.

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