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Palmeras salvajes

Un cielo de recurso

Mi ilusión secreta era que Cataluña fuese gobernada como República a través de instagram. Sin embargo, con su viaje Puigdemont parece enterrar esa ilusión y se dedica a lo que mejor se le da: poner a prueba al independentismo

Todavía no sé si el viaje a Bélgica de Puigdemont ha acabado con una de las teorías en las que yo tengo más confianza: la teoría Romand. Jean-Claude Romand fue un hombre que construyó una vida de mentira diciéndole a todo el mundo que era médico en la Organización Mundial de la Salud. Su familia creía que todas las mañanas salía a trabajar a su imponente despacho; en realidad Romand aparcaba su coche y pasaba las mañanas haciendo tiempo. Hay un libro magnífico que cuenta esta historia: El adversario, de Carrère.

De momento, para la teoría Puigdemont tenemos dos apuntes esclarecedores. El primero se produjo el sábado, cuando Puigdemont apareció en televisión dando un discurso mientras comía en Girona. El segundo el lunes, cuando colgó una foto del cielo de Barcelona tomada desde su despacho: esa foto es espectacular. Por su simbolismo, por el encuadre, por su voluntad artística de it president. Es una foto que, si no estuviésemos en el momento en que estamos, te diría que hasta busca ligar. Pero en cualquier caso no era una foto del día. Era una foto Romand. ¿Qué le falló a Puigdemont? Le falló el cielo. Había nubes en el cielo de Puigdemont. Pero no había nubes el lunes en Sant Jaume. Hay que creerse muy en las alturas para que te delate el cielo.

Mi ilusión secreta era que Cataluña fuese gobernada como República a través de instagram: con fotos con filtros, con encuadres originales y muy modernos. Sin embargo, con su viaje Puigdemont parece enterrar esa ilusión y se dedica a lo que mejor se le da: poner a prueba al independentismo. La religión provoca estas adhesiones: cualquier cosa que hagas siempre oculta un plan genial. Incluso tras el final hay una resurrección. El proceso soberanista ha dejado ya de ser un asunto meramente político. Es un asunto de la fe, y la fe no se debate. Está fuera de las cuestiones terrenales. El problema va a ser cuando se descubra que se está rezando al cielo equivocado. A un cielo de recurso. El mismo que impedía avanzar a Jim Carrey en El show de Truman.

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