¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Tutankhamón: El descubrimiento del siglo

Celebramos el 95 aniversario de uno de los hallazgos arqueológicos más impactantes de la historia, el descubrimiento de la tumba de Tutankhamón. Fue en 1922 y a pesar del tiempo transcurrido, su historia no deja de sorprender y atrapar a todos lo que se acercan a conocerla.

El 4 de noviembre de 1922 Carter fue avisado por uno de sus obreros de la aparición de un escalón cerca de la tumba de Ramsés VI. El inglés, acompañado por Arthur R. Callender -íntimo amigo suyo y uno de los pilares básicos del estudio posterior de la tumba-, entusiasmado con la posibilidad de haber encontrado una nueva tumba real, se presentó al momento en el lugar. Una vez liberada la escalera, sobre la pared se pudieron leer los sellos de la necrópolis y el nombre del faraón que tanto había anhelado, Nebkheperure, Tutankhamón (ca. 1330 a.C.). Inmediatamente, Carter envía un telegrama a Highclere, la residencia de Lord Carnarvon en Gran Bretaña, mecenas de la excavación, informándole del asombroso hallazgo. El día 23 de ese mes llegaban a Luxor Lord Carnarvon y su bella hija, Lady Evelyn Hervert.

Entrada en la tumba del joven Rey

Carter, Callender, Carnarvon y su hija fueron los primeros en descender por el pasillo. La situación de las dos puertas que cerraban la galería de entrada a la tumba parecía denotar que habían sido abiertas y vueltas a cerrar, colocando de nuevo los sellos de la necrópolis. Este pequeño contratiempo, hizo sospechar a Carter que la tumba había sido saqueada ya en la Antigüedad. Sin embargo, lo que consiguió entrever a través del pequeño agujero realizado en la puerta que daba acceso a la antecámara, le hizo postergar cualquier sospecha. Introduciendo una pequeña vela aparecieron ante sus ojos toda clase de muebles de oro, carros, sillones, cofres, estatuas, naos y un larguísimo etcétera de objetos fascinantes, muchos de ellos solamente conocidao a través de representaciones pictóricas de otras tumbas.

Carnarvon, impaciente por saber lo que había en el interior, preguntó: “¿Ve Ud. algo?” A lo que el arqueólogo inglés contestó “Sí, cosas maravillosas”, que no daba crédito a lo que veía.

Según el propio Carter, los cuatro, conscientes del hallazgo, abandonaron la tumba al instante con el fin de buscar las medidas de seguridad necesarias para proteger la tumba y reanudar los trabajos el día siguiente.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?