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LA FIRMA

El largo y tortuoso camino

Tendemos a creer que el día 21 de diciembre podremos poner punto final al desbocado conflicto catalán, pero no es así. Sea cual sea el resultado, ese día solo será el mojón de un largo camino

Como las elecciones están planteadas como un órdago y como además estamos empachadísimos, tendemos a creer que el día 21 de diciembre podremos poner punto final al desbocado conflicto catalán, pero no es así. Sea cual sea el resultado, ese día solo será el mojón de un largo camino, en algunos casos tortuoso camino. Por ejemplo, en la primera de las tres hipótesis que repasamos. Uno: el independentismo revalida su mayoría absoluta en el parlament. En ese caso, después de unos comicios convocados por el gobierno y bendecidos por todas las legalidades democráticas, ¿qué pasaría? Si el independentismo repite la secuencia anterior, salvo la ley del referéndum, que ya no necesitaría, y llega a proclamar de nuevo, y esta vez a votar, la república de Cataluña, ¿qué haría el gobierno? Aceptarlo, sin duda no. ¿Entonces, activar otro 155? ¿Con qué contenido? ¿Qué herramientas coercitivas y legales emplearía? ¿No sería bueno que lo supiéramos?

Segundo: imaginando que obtienen mayoría los partidos constitucionalistas. ¿Qué proponen para Cataluña? Pues no hay plan. No hay plan porque hay tres. No hay nada que pueda valer de referencia para aclarar la situación. Cada partido tiene una propuesta distinta, tan distinta que unos, los socialistas, proponen reformar la Constitución y dar más profundidad a la autonomía catalana, mientras que otros, Ciudadanos, opina lo contrario, acotarla, incluso revisar competencias. El PP, por su parte, dispuesto a estudiar reformas sin precisar más.

Tercera hipótesis: nadie obtiene mayoría absoluta. Entonces tendría que levantarse la excomunión sobre el concepto de diálogo y serían necesarios zapadores para tender puentes. Ni sería fácil encontrarlos, ni sería fácil su tarea. Tal vez entonces lamentaríamos el tiempo perdido cuando todo era sólo dificilísimo pero cuando todavía los adversarios no habían llegado a considerarse enemigos. Hoy lo son. Ese tumor ya lo llevamos dentro. De forma que en ningún caso el día 21 de diciembre se pone punto final. Espera un largo y, en algunos casos, muy tortuoso camino.

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