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LA OPINIÓN

Distensión

Esa es la palabra después de que el juez Pablo Llarena no haya decretado prisión incondicional para ninguno de los seis miembros de la Mesa que declararon ayer en el Supremo

Distensión es la palabra esta mañana tras saber que el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena decidió que los miembros de la Mesa del Parlament estén en libertad mientras se investigan los gravísimos delitos que se les imputan y que el juez mantiene: rebelión, sedición y malversación.

Libertad con cargos para todos pero con distintas medidas cautelares. A la presidenta, Carme Forcadell, la considera una de las líderes del proceso de ruptura y hoy amanece en la prisión de Alcalá Meca pero, en cuanto pague una fianza de 150 mil euros, podrá salir.

A otros cuatro imputados -Corominas, Simó, Guinó y Barrufet- los dejó en libertad pero tienen una semana para presentar una fianza de 25 mil euros.

Y para el diputado Nuet, que votó contra la tramitación de la independencia, libertad sin fianza.

El auto judicial señala que, a la hora de tomar estas decisiones, se evalúa también el peligro de que pretendan emprender otro proceso ilegal. Y asegura el juez que todos declararon que, o bien van a dejar la política, o bien seguirán ejerciéndola pero dentro del marco constitucional español.

Y algo más de la lectura en detalle de ese auto: el juez mantiene para todos la imputación por rebelión que precisa del uso de violencia, según nuestro Código Penal. Dice Llarena que los imputados utilizaron la movilización ciudadana como instrumento para imponer por la fuerza la independencia y que "el alzamiento violento" se manifiesta también cuando se hace ostentación de una fuerza y se "muestra disposición a usarla".

Así comienza la investigación en el Supremo y así comienza el viernes 10 de noviembre.

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