Un año de sufrimiento y muchos éxitos

La protagonista de este lunes en El Larguero ha cuajado la mejor temporada de su vida, unos éxitos que llegaron tras un inicio de año muy complicado

Garbiñe Muguruza, en el momento de su retirada en Roma /

Querer, querer y querer, ese fue el mantra con el que Garbiñe Muguruza empezó la temporada 2017. La realidad sin embargo le tenía preparado un laberinto que tardaría más de cinco meses en resolver. Su actitud en la pista fue inmejorable desde el principio, peleando, luchando cada pelota incluso cuando todo estaba perdido. En Brisbane abrió la temporada ganando dos partidos a cara de perro con Stosur y Kasatkina, partidos de esos que la anterior Garbiñe habría dejado marchar. Pero en semifinales se topó con su némesis, las lesiones.

Los primero meses del año dieron paso a una Garbiñe voluntariosa, generosa en el esfuerzo, siempre con buena cara, aunque sin suerte, sin un ápice de suerte. A la retirada en Brisbane hubo que añadir otras en Dubai, Miami y Roma, la hispano-venezolana daba una de cal y una de arena, pero siempre con una sonrisa.

El segundo golpe vino en forma de decepción. Llegaba la tierra, seguramente la superficie la que más destaca, criada sobre la tierra de Barcelona, Garbiñe es de las grandes pegadoras del circuito la que mejor se mueve en arcilla. Llegó a Madrid y no consiguió hacer más de cuatro juegos en un mal partido frente a Bacsinzsky. Llegó a París a defender la corona y tampoco salió bien, en cuarta ronda Mladenovic la mandaba para casa y Muguruza se quedaba fuera del Top 10 de la WTA.

Seis meses de travesía por el desierto, seis meses de trabajo sin frutos, pero seis meses que precedían a una reacción propia de una jugadora única. En la hierba apareció la genialidad, en Eastbourne se vio otra cosa, la Muguruza poderosa y dominante se abría camino. Y llegó Wimbledon.

La temporada de la jugadora nacida en Venezuela no se entiende sin un partido, sin el choque de cuarta ronda contra Kerber, la número 1. Garbiñe se quitó todos los problemas de una remontando un partido genial ante una jugadora tremenda. Lo que ocurrió después, todos lo conocemos y sabemos, más de dos décadas después, una jugadora española volvía a ganar en la catedral del tenis mundial. 

Ahí salió la Garbiñe que no conocíamos, esa jugadora capaz de encadenar cuatro semanas con buenos resultados, Wimbledon, Stanford, Canadá y Cincinnati. En Ohio pegó el segundo gran pelotazo del año, ganando un torneo Premier y eliminando a la número 1 y a la número 2.

Después llegó el número 1 y después un discreto final en Singapur. El año de Garbiñe ha tenido de todo, pero casi todo bueno.

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