¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Medio minuto

Todo vale

Los programas independentistas pretenden convertir el 21D en otro referéndum, contra el 155 y los presos políticos

Un mes queda para las elecciones catalanas. Como todo lo que tiene que ver con la política catalana, las cosas se mueven rápido y generalmente de forma sorprendente.

Dos elementos claves en los últimos días: las candidaturas electorales y la autocrítica del independentismo. De las listas destacan dos cuestiones. La primera es que sorprendiendo la capacidad imaginativa del legislador que garantizó los derechos políticos de los ciudadanos hasta una sentencia firme, los independentistas llevan sus papeletas cuajadas de políticos encarcelados o huidos de la justicia. Un exotismo en los tiempos en los que España ha estado debatiendo si deberían dimitir los políticos incluso por una mera imputación judicial. Todo es distinto en lo relacionado con Cataluña. Listas además muy transversales, con incorporaciones desde distintos ámbitos ideológicos lo que hace más difícil prever el comportamiento final de los electos.

Respecto a la autocrítica, parece solo un movimiento tácticos obligado por la justicia. No parece fiable. Es mucho esperar que quienes han organizado este disparate vayan a tomar el camino del sentido común, la política razonable y la ley. Decir que no estaban preparados para la independencia no solo resulta de una ingenuidad difícil de creer sino que vendría a legitimar todo lo que han hecho pero impugnándolo por un insignificante error de cálculo.

Y si hay algo que sale realmente dañado es el compromiso de los políticos con la verdad.

El todo vale tiene dos nombres propios. La primera fue la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, siempre con dos barajas en la mano, de quien aún se espera que aporte algún dato sobre las terribles agresiones sexuales de la policía el uno de octubre. Y la segunda es Marta Rovira, de ERC, bendecida por Oriol Junqueras como candidata a la presidencia. Asegura que el Gobierno había anunciado un baño de sangre, con muertos en las calles y balas de verdad. En cualquier democracia, esa denuncia sin pruebas y con toda la apariencia de una falsedad preelectoral, acabaría con su carrera política. Aquí, al contrario parece abonar su futuro político ante sus fans. Con suerte, las nuevas elecciones alumbrarán un tiempo en el que los partidos empiecen a trabajar por la sanidad, la educación, los servicios sociales y la economía catalana. Pero no nos engañemos, los programas independentistas tienen otra orientación: convertir el 21D en otro referéndum, contra el 155 y los presos políticos. El bucle que no cesa.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?