El dietario de Ramoneda

Todo tiene límites

Josep Ramoneda reflexiona sobre condena a Ratko Mladic a cadena perpetua por la masacre de Srebrenica, el jucio a La Manada en Pamplona, el chat de los policías locales de Madrid y Junqueras frente al 21D

El Tribunal de la Haya condena a Ratko Mladic a cadena perpetua por la masacre de Srebrenica. Ocho mil musulmanes bosnios asesinados en julio de 1995. He rescatado de la estantería el libro los Bosnios de Velibor Celic. Y he encontrado una imagen de la maldad que retrata el rostro de Mladic: siempre con una sonrisa puesta que puede venir del noveno círculo del infierno. Y una frase que define la sensación de impunidad de los asesinos: “Quememos, aniquilemos, más tarde ya encontraremos buenas razones para actuar de este modo. ¿Al fin y al cabo no nos ha enseñado las guerras precedentes que, al final de un conflicto, los vencedores consiguen justificarlo todo?

Hay algo insoportable en el ruido que acompaña el juicio a la Manada por la agresión sexual en pandilla que protagonizaron en los San Fermines: la banalización de la violación. Todo tiene límites. Y el derecho de defensa no autoriza a frivolizar sobre un delito tan grave. Ni a manipular para convertir a la víctima en cómplice. El papel del defensor no es blanquear el delito, es garantizar que los acusados tengan un juicio justo, que es muy distinto.

Hay cosas que no admiten demora. Unos policías que han dicho: Matar es nuestro lema, no pueden estar ni un minuto ejerciendo su oficio. En una sociedad democrática, es incompatible con su trabajo. La alcaldesa Manuela Carmena es adicta a la virtud de la prudencia. Y se agradece. Pero hay situaciones en que no hay lugar para la dilación.

No dudo de que Oriol Junqueras es contrario a la violencia en la acción política. Y conozco su condición de católica practicante. Pero que ponga su fe religiosa como garantía de pacifismo, me parece un argumento francamente débil. La historia demuestra que en nombre de Dios se han cometido las peores atrocidades.

De la vía unilateral al referéndum pactado así se perfila la nueva estrategia del independentismo para después de las elecciones. Algunos lo llaman la vía Junqueras: cultura de corredor de fondo y ampliación del espacio potencial de alianzas. Adiós a las prisas y guiños a los Comunes.

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