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Medio minuto

Puigdemont, al diván

Su inagotable capacidad de sorprendernos abre ahora otro camino: la posibilidad de que Cataluña decida dejar de pertenecer a Europa

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Y de nuevo Puigdemont, candidato de la llamada lista del presidente. Su inagotable capacidad de sorprendernos abre ahora otro camino: la posibilidad de que Cataluña decida dejar de pertenecer a Europa. Lo del ex president pide ya un diván. Ha pasado de confiarlo todo a Europa a enfadarse de forma infantil porque, como todo el mundo sabía menos él, las instituciones europeas no solo no le han dado ni la razón ni el apoyo sino que han estado donde se esperaba, del lado del Gobierno español. Un día reclama la Agencia Europea del Medicamento y al siguiente cree que los catalanes deberían salirse de la UE porque es un club de países decadentes. Debe referirse a algunos de los países con mejores índices democráticos, económicos y sociales del mundo. Y de nuevo se repite el sainete: Puigdemont arrogándose la voz de los catalanes, que han destacado siempre por su profundo europeísmo. El choque contra la realidad provoca estas lesiones políticas, que parecen irreversibles.

Mientras, el independentismo prepara la marcha del siete de diciembre a Bruselas para intentar internacionalizar el conflicto. Y, como dicen los líderes de ANC y Òmnium Cultural, para reprocharle a Europa que no haya estado a la altura en el conflicto catalán. Esto demuestra que muchos se habían tragado de verdad que la UE abrazaría la nueva República. O que se pronunciaría contra el cumplimiento de las leyes por parte del Gobierno de España. Esa superioridad moral ya ha demostrado que solo lleva al fracaso político, la división social y el cisma económico. Pero lejos de tomar nota, perseveran en ese camino añadiéndole los tres nuevos hitos: el estado opresor, el 155 y los presos políticos. Y de paso, sacar a Cataluña de Europa. Una iniciativa que hasta ahora solo defendía la CUP: salir de la UE, del euro y de la OTAN. Y en su programa electoral detallaban los cuperos que sus alianzas internacionales priorizarían las relaciones con países como Venezuela, Cuba, Sáhara, Palestina, Kurdistán y Euskal Herria. Algunos ni existen como naciones y en todos los casos como se sabe son territorios prósperos frente a la decadente Europa. Urge saber si Puigdemont también adopta esta parte de la agenda internacional de la CUP.

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