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LA FIRMA

"Nos conviene que haya tensión"

Los partidos no independentistas tienen un poder propagandístico más aparente que real. Es menor donde se vota, en Cataluña, que donde no se vota, en el resto de España. El ejemplo perfecto es el PP

“Nos conviene que haya tensión”. Seguro que muchos de ustedes recuerdan esta frase del presidente Zapatero que un micrófono indiscreto captó en las vísperas de las elecciones de 2008 y que provocara un gran revuelo. Yo le había preguntado por los sondeos que manejaba su partido, entonces en el poder, claro favorito en los comicios, y fue cuando dijo “vamos bien, pero nos conviene que haya tensión”. El PP, oposición muy feroz en aquellos días, interpretó las palabras de Zapatero como una llamada a la agitación. Yo no les había concedido mayor importancia. Como tantos otros periodistas, había oído algo parecido muchas veces a muchos candidatos cuando temían que los sondeos favorables hicieran creer a los suyos que la victoria estaba ya hecha y que entonces pues no fueran a votar.

Zapatero defiende el 155

"El Gobierno de Puigdemont se cesó a sí mismo", dice el expresidente, que comparte un debate con Artur Mas, que admite que los plazos del 'procés' han sido un error.

Por razones muy diferentes es ahora el Partido Popular, y los demás partidos no independentistas, el que necesita una campaña tensa y sostenida para mantener, no ya motivada, sino decidida a ir a votar a esa presunta mayoría silenciosa históricamente bastante perezosa. Máxime cuando, como se demostró en el sondeo del domingo, cada papeleta puede ser decisiva porque se anuncia un empate. Y no le va a ser fácil mantener el ritmo movilizador del soberanismo cuya capacidad en este terreno ha quedado acreditada muchas veces y que, en esta ocasión, además, podría jugar algunas bazas emocionales de gran efecto. Imaginen, por ejemplo, es un ejemplo, que aparece Puigdemont en plena campaña electoral, a dos días de las elecciones. O más aún, imaginen un nuevo "ja sóc aquí" mientras es detenido tres días antes de las elecciones. En fin, marketing electoral, oro molido. No digo que vaya ocurrir, pero hablo de teclas emocionales que puede tocar el independentismo y los no independentistas no. Y no le va a ser fácil a los partidos no independentistas porque tienen un poder propagandístico más aparente que real. Es menor donde se vota, en Cataluña, que donde no se vota, en el resto de España. El ejemplo perfecto es el PP, cuya posición en el Estado le da un poder comunicador y mediático colosal pero que pinta muy poco en Cataluña. Según el sondeo de Metroscopia es el séptimo y último en expectativa de voto.

Sí, se necesitará inteligencia y buen pulso político para mantener tensado el arco del electorado potencial no independentista en los 24 días que faltan.

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