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Palmeras salvajes

El beso de OT

Una niña o un niño homosexual, transexual, necesita saber que el mundo se parece a ellos. Para no crecer en soledad ni crecer pensando que son raros, incompatibles o extraños

Algo que deberíamos preguntarnos a menudo es cuál es la representación del mundo real en el que vivimos y cuál es la representación del mundo que proyectamos. Por eso me parece tan importante ese beso, porque la normalización siempre empieza como noticia. Una niña o un niño homosexual, transexual, necesita saber que el mundo se parece a ellos. Para no crecer en soledad ni crecer pensando que son raros, incompatibles o extraños. Para un niño trans no tienes ni idea de lo que significa que ese beso, esa relación, se haya metido en tantas casas y con tantas familias viendo la televisión.

Por ejemplo. Acabo de ver un reportaje, Fuera de juego de Richard Zubelzu. Habla de la relación imposible entre fútbol y homosexualidad. ¿En el primer deporte del mundo no hay ningún gay, en el deporte más popular de las calles no hay ningún gay? La mayoría de los niños quieren ser futbolistas cuando son pequeños, por tanto saben que tienen que ser oficialmente heterosexuales. Y todo eso falla estrepitosamente: porque en el fútbol hay muchos gays, porque muchos niños gays quieren ser futbolistas. Y a lo que se les condena es a ser futbolistas y actores al mismo tiempo.

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