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LAS EDADES DE MILLÁS

Millás y las mentes diferentes

El escritor se infiltra en un Centro de Salud Mental

Juanjo llega al Centro y se encuentra con que la calefacción se ha averiado. "Soy muy sensible al frío. Para ser exactos, le tengo pánico porque se me metió en el tuétano durante la infancia y ahí sigue, dispuesto a invadir el resto de mi geografía corporal cuando las condiciones objetivas le echan una mano". Menos mal que estaba Efrén, un manitas que en seguida le puso remedio. Efrén no es solo el responsable de mantenimiento, también es una de las personas que a través de la Fundación Manantial (concertado con la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid) y sus recursos de tratamientos y reinserción laboral, ha conseguido llevar una vida normal a pesar de su enfermedad mental.

Esquizofrenias, trastornos de la personalidad, bipolaridad... Son algunas de las enfermedades mentales que conviven en estos centros. El objetivo no es el tratamiento sino el trato. Que los enfermos se sientan cómodos en un ambiente lo más normal posible. Las puertas están abiertas y todos pueden salir cuando quieran, como Celia a la que los sábados por la mañana le gusta ir al mercadillo para comprarse algo de fruta. Porque si hay algo que ha aprendido es a cuidarse y a valerse por sí misma. David es otra de las personas que viven en la residencia. Lleva un mes y está muy contento porque no se siente un bicho raro entre compañeros que comprenden lo que le pasa mejor de lo que lo han hecho algunos "amigos". Los dos tienen algo en común: no piensan en el futuro. Para ellos lo importante es el día a día. Cada uno que pasa es un triunfo.

Antonio Ceverino es psiquiatra en el Centro de Salud Mental de Hortaleza. Lo importante es que desaparezca el tópico de que un enfermo mental es peligroso o que no se puede convivir con él. Pero la integración es complicada cuando los protocolos de hospitalización les deshumanizan. Cuando un equipo médico de urgencias psiquiátricas tiene que ir a recogerles es obligado hacerlo con una silla de contención. La imagen saliendo de esa manera delante de todos los vecinos no ayuda ni a mejorar su imagen ni a recuperarse bien al propio paciente.

La calefacción se ha arreglado y Juanjo ha pasado dos días conviviendo con personas que si no te lo cuentan probablemente no sabrías lo que les pasa.

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