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Medio minuto

El barón rampante

El expresidente cada día se parece más al Barón Rampante de Ítalo Calvino, quien vivía en la copa de los árboles sin tocar suelo

La campaña catalana, ya en plena efervescencia. Por un lado, la grieta en el independentismo. Jamás pensábamos que íbamos a ver en España a dos candidatos a presidir Cataluña en situaciones tan exóticas. Uno fugado de la justicia española en Bruselas y el otro en prisión provisional. Junqueras, con las manos atadas desde la prisión de Estremera. Y Puigdemont que cada día se parece más al barón rampante de Ítalo Calvino, quien vivía en la copa de los árboles sin tocar suelo. Ahora, en una anomalía más, pretende ser investido presidente gane o no las elecciones, como una supuesta continuación del gobierno anterior, que cree que sigue existiendo. Presidente de una República que un día dicen ante el juez que fue simbólica y al siguiente dicen vigente. Más que el resultado electoral, la incógnita es saber cuántos votantes independentistas van a seguir ignorando la realidad para que no les estropee un bonito sueño imposible.

 Y la Educación. En un rato tres candidatos catalanes van a debatir en la SER sobre esta pieza clave de la campaña. La versión extendida en una parte de Cataluña pero sobre todo fuera de ella es que el adoctrinamiento en las aulas es la clave para entender cómo un significativo porcentaje de catalanes ha decidido abrazar la idea de la independencia. En el debate sobre la Educación en Cataluña se mezclan alegremente el uso partidista de la defensa o la denuncia del sistema, el ruido en medios y wasaps pero también denuncias contundentes de muchos intelectuales.

Sin embargo, los datos objetivos con denuncias son pocos y la mayoría tiene que ver con el número de horas del castellano en clase. Hoy la SER brinda una oportunidad estupenda a los partidos catalanes para que expliquen en qué y cómo se adoctrina en la educación catalana. El adoctrinamiento, si existe, es una agresión injustificable contra los escolares catalanes y contra toda la sociedad.

El adoctrinamiento es un modo de control social que persigue la manipulación del pensamiento y por lo tanto de la libertad. Por eso tal denuncia no debe tomarse a la ligera. Pero o se demuestra y se combate su existencia o es preferible dedicarse a mejorar la escuela catalana que, por cierto, presenta las mismas carencias que las de las demás Comunidades Autónomas y unos resultados del informe PISA en la media de los del resto de España.

 

 

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