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LA OPINIÓN

Apuntes de final de campaña

Entramos en la última semana de las elecciones catalanas. Y solo escuchamos levantar líneas rojas por todas partes, con vetos cruzados entre unos y otros y un pronóstico en las encuestas que dejan una Cataluña ingobernable

En la vida real no se puede bloquear al que te cae mal, al que no piensa como tú, ni siquiera al que insulta o falta al respeto. En la vida real, no hay botón de off ni posibilidad de hablar solo con los amigos a los que permites entrar en tu cuenta. En la vida real, los demás, los otros, no es que sean el infierno, es que sencillamente son y estarán ahí obstinadamente a la mañana siguiente. Y con ellos hay que vivir.

Entramos en la última semana de las elecciones catalanas, mañana termina la campaña, el miércoles jornada de reflexión y el jueves se vota. Y de momento, solo escuchamos levantar líneas rojas por todas partes, con vetos cruzados entre unos y otros y un pronóstico en las encuestas que dejan una Cataluña ingobernable. Metidos cada cual en la burbuja de sus seguidores, han conseguido que el pacto pierda prestigio, ya no mola, se interpreta como debilidad en lugar de como fortaleza, como una rendición en lugar de como una salida inteligente.

En campaña es normal exagerar las diferencias para apuntalar a los propios y arañar votos ajenos. Pero quedan cuatro días, el viernes a esta hora la realidad, guste o no guste, seguirá ahí.

La segunda reflexión que deja este final de campaña es que los independentistas pretenden llegar a las urnas sin hacer la mínima rendición de cuentas sobre el daño hecho a Cataluña con las leyes de ruptura y la declaración de independencia. Eso después, dicen, y centran todas sus declaraciones en el 155, artículo de la Constiución que se aplicó el 28 de octubre, ¿se acuerdan? Un día después de la DUI, 28 dias después del referendum y dos meses después de aprobar las leyes de ruptura. Y pretenden llegar a las urnas como si todo eso hubiera sido un fenómeno metereológico, en el que ellos no hubieran tenido ninguna responsabilidad. El estropicio que han provocado es tan grande que permite incluso al PP no rendir cuentas por su inacción durante tanto tiempo.

Y la tercera reflexión; entre todos, políticos, periodistas y circunstancias, hemos conseguido que la corrupción, que ha campado por la Cataluña de los convergentes con la misma alegría que por la España del PP,  haya desaparecido de la campaña.

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