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SUPREMOEl juez Llarena mantiene a Joaquim Forn en prisión sin fianza por su apoyo a los CDR

La firma de Àngels Barceló

Una vez contados, ¿Qué hacemos?

La directora de Hora 25 reflexiona desde Barcelona al cierre de la campaña electoral del 21-D sobre las posiciones del bloque independentista y no independentista y la previsible caída del PP en Cataluña

Acaba la campaña electoral en Catalunya. La campaña de las elecciones más diferentes de todas cuantas se han celebrado en democracia. Elecciones autonómicas convocadas por el gobierno central, con el gobierno autonómico cesado, con un cabeza de lista y otros candidatos encarcelados y con un cabeza de lista y otros candidatos huidos en Bruselas.

Dicen los independentistas que estas elecciones son el referéndum que no pudieron hacer, aunque también dicen que es el resultado de ese referéndum el que les otorgó el mandato par implementar la república. Dicen los no independentistas que estas elecciones deben servir para recuperar la normalidad. Para lo que van a servir seguro es para contar los votos de un lado y del otro. Saber cuantos son los independentistas y cuantos los no independentistas.

Y una vez contados, ¿Qué hacemos? Puede que gane el bloque no independentista pero que los independentistas sigan siendo muchos. Sería un error entonces pensar que se acabó el problema, porque seguirá estando ahí, contaminado además por un proceso judicial que puede terminar con muchos de sus líderes encarcelados y esta vez no en prisión preventiva. Los no independentistas deberían tener alguna propuesta.

Si el resultado es el contrario, tienen más votos los independentistas, tendrán que decidir primero quien es el presidente, ya saben que Esquerra y Puigdemont discuten por ello. Y tendrán que decidir también que hacen, si vuelven a optar por la vía de la unilateralidad o por la negociación. La primera ya saben que consecuencias tiene y, esta vez, no podrán decir que desconocían los límites de la reacción del estado.

Así pues, después de contar los votos vamos a ver que es lo que pasa. Solo hay una cosa que parece segura y es que el PP, el partido que gobierna en España, se va a convertir en irrelevante en Catalunya. Su política sobre Catalunya le da beneficios fuera de esta comunidad, al menos hasta ahora, pero le convierte en nada dentro. Y la pregunta es, ¿se puede gobernar España siendo irrelevante en Catalunya?, ¿Precisamente la comunidad que ha tensado las costuras territoriales hasta romperlas?

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