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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

¡Ese tono!

Villar debería pensarse un poco lo que dice y cómo lo dice y la FIFA debería dejar claro que no participa en ninguna operación que pueda ser interpretada como una amenaza a un gobierno, porque a los gobiernos no se les amenaza

Los líos entre la Federación Española de Fútbol (RFEF), el Consejo Superior de Deportes, la justicia y la FIFA son asuntos que deben resolverse por sus cauces debidos, sean los que sean, pero lo que está absolutamente fuera de lugar son las amenazas a un gobierno y a un país entero. Y a eso es a lo que suenan las declaraciones del presidente cesado de la Federación, Ángel Villar. Lo que pasa en la Federación será grave o no, ya lo decidirá quien deba hacerlo, pero lo que sí lo es grave, sin duda alguna, es el tono con el que el señor Villar se dirige a las autoridades democráticas de este país, como si fueran monigotes a su servicio. El señor Villar debería pensarse un poco lo que dice y cómo lo dice y la FIFA debería dejar inmediatamente claro que no participa en ninguna operación que pueda ser interpretada como una amenaza a un gobierno, porque a los gobiernos, simplemente, no se les amenaza.

Dice el señor Villar que no se arregla nada con su dimisión, pero cualquiera que haya seguido un poco el asunto llega a la conclusión que esa sería, precisamente, una gran idea. Por lo menos ayudaría a despejar la sombría imagen que dan los dirigentes de la Federación procesados por posible corrupción. Claro que las acusaciones de corrupción han sido muy frecuentes en el mundo del fútbol y de la propia FIFA, hasta el extremo de que su presidente anterior, el famoso señor Blatter, tiene prohibida desde hace años cualquier actividad relacionada con el fútbol.

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